En el gobierno de Internet vemos aparecer un ethos cibernético que silenciosamente regula tanto las formas de acceso a la información, como la tradición de conectividad alternativa que caracterizó y garantizó el desarrollo temprano de Internet. Este ethos concentra las luchas entre la apertura y la clausura de las sociedades. El mismo presenta fuertes tensiones entre la diversidad y la homogeneidad, entre la libertad y el control, que caracterizan la producción cultural de nuestro colectivos. Basado en una ética próxima a la cultura hacker, con claros intereses político-sociales y con la voluntad de luchar por la apertura y libre acceso a las fuente de información, emerge un nuevo movimiento social global que hace uso de estrategias innovadoras, alternativas, seductoras, para enfrentar el cierre de las capas superiores de Internet. En otras palabras, emergen nuevas organizaciones, comunidades y laboratorios interesados en continuar con las luchas históricas que por la década del 80 defendieron la apertura y la libertad en la producción de espacios culturales comunes.
La conformación de este nuevo emergente tiene razones históricas muy definidas. Internet nació de forma transparente y ello colaboró para conformar una arquitectura descentrada, abierta y auto-evolutiva. Estas características conforman sus razones históricas, configuran su desarrollo presente y, tal vez, definan su futuro. Desde el punto de vista de la evolución tecnológica, Internet posee una arquitectura descentrada producto del desarrollo de la conmutación de paquetes (Packet Switching) que conformó un nuevo paradigma comunicativo en las redes de área extendida. La transparencia de Internet fue fundamental para su desarrollo, dado que permitió la apertura de códigos, el trabajo colaborativo, y la libre circulación de la información, conformando un espacio único de innovación a nivel mundial.
Desde el punto de vista de la evolución organizacional, la Internet posee una arquitectura abierta gracias a la utilización de un protocolo de comunicaciones (TCP/IP) que permite, por un lado, un amplio acceso público sin restricciones y, por el otro, permite que sin discriminación todos los que poseen los recursos necesarios pueden desarrollar su arte sobre esta plataforma. El TCP/IP procuró construir una interconexión de redes que proporcionase servicios de comunicación universales, abiertos y convergentes reconociendo como iguales (pares) a todas las redes a conectar, sin tomar en cuenta el tamaño, ubicación o cobertura.
La evolución filosófico-proyectual de Internet tiene al argumento End to End como base de su diseño arquitectónico. Los diseñadores tempranos de la red prefirieron redes inteligentes en sus márgenes, más que una red inteligente en su centro. El argumento del E2E, siguiendo a Lessig, prefiere ubicar la inteligencia de una red, más que en su centro, en muchas pequeñas funciones ubicadas por fuera o en los márgenes de la red. En el diseño E2E es preferible desplazar la inteligencia hacia los extremos de la red, para conseguir redes simples con aplicaciones inteligentes, reglas simples para resolver problemas complejos.
Este diseño desactivó el control centralizado y por ello Internet posee una fascinante forma de gobierno, que se acerca mucho a un sistema biológico. De esta forma Internet no depende exclusivamente de los diseños originarios, sino fundamentalmente de los usos y aportes constantes en manos de los usuarios finales. Estos son los que constituyen las mismas tecnologías gracias a arquitecturas que desactivaron el control centralizado y promovieron la cooperación e incentivaron la creatividad. En este sentido, al igual que en todo proceso tecnológico, existe en la noción de gobierno de Internet, una tensión entre los diseñadores y los usuarios finales de las redes.
Tal como vienen afirmando Yachai Benkler y Lawrence Lessig (entre muchos otros) Internet puede, analíticamente, dividirse en capas. De esta forma es espacio Internet esta compuesto por tres capas principales. La primera de ellas, en orden ascendente, es la capa de infraestructuras. La misma esta compuesta por la parte más rígida y tal vez más estable de nuestro entramado sociotécnico. Nos referimos, puntualmente, a las computadoras, satélites, cables y demás componentes duros o hardware. Esta capa, al igual que las otras, es una capa esencial en la conformación de Internet, sin embargo a diferencia de las otras dos capas, esta es una capa visible, palpable, compuesta de bienes materiales.
La capa lógica, o capa del código, es aquella capa intermedia que concentra los componentes más blandos, o sea el software y las aplicaciones que hacen funcionar una red de redes como Internet. Históricamente esta capa es abierta, transparente y flexible, aunque desde la década del 80 algunas tendencia en el cierre de esta capa lógica han traído importantes consecuencias políticas a la ecología informacional de nuestras sociedades. Las luchas en la capa lógica enfrentan la producción de códigos abiertos y libres a la producción y modelos de negocios propietarios basados en el desarrollo de códigos cerrados.
Finalmente, la capa superior de Internet esta compuesta por los contenidos que circulan por la redes informacionales. Esta compuesta por toda la información, los conocimientos y las obras que componen los bienes intangibles de la mente. Esta capa, junto a la capa lógica, es la capa que más conflictos políticos esta trayendo en el complejo campo de las regulaciones en Internet a nivel global. Esta capa de contenidos a diferencia de la capa lógica ha comenzado un proceso de cierre a nivel global desde mediados de la década de los noventa. Este proceso de cierre de la capa de contenidos en Internet y la continuación de la producción de códigos propietarios en la capa lógica, es lo que se llama la nueva tragedia de los espacios comunes de la mente.
La capa de contenidos enfrenta los derechos de libre circulación y uso de materiales en Internet con un control ubicuo y minucioso que busca restringir los usos libres de materiales que, en mayor o menos medida, corresponden a la producción cultural común de las comunidades. Obviamente los derechos de autor (o el copyright angloamericano) y sobre todo la sobre protección de regulaciones jurídicas anacrónicas son tan protagonistas como las tecnologías de control que favorecen la tragedia del espacio común de los bienes intangibles de la mente. Allí, y favorecido por la arquitectura originaria de Internet y las lecciones de su desarrollo histórico originario, es donde emergen nuevas organizaciones y movimientos que luchan por la apertura, libertad y diversidad de las fuentes de innovación de las comunidades.
Tal vez el caso paradigmático en la capa lógica sea el Proyecto GÑU/LINUX y la Free Software Foundation. Tal vez, el caso paradigmático en la capa de contenidos sea Creative Commons, aunque existen muchos laboratorios que se están incubando en estos momentos y que tienen fuertes intereses en continuar compartiendo el capital cultural desarrollado tras miles de años de desarrollo humano común. Además de las licencias libres que ofrece Creative Commons (material en español) para la circulación de obras a través de formatos digitales, Creative Commons tiene un proyecto que se llama International Commons. El mismo procura lograr la traducción de las licencias libres a diferentes idiomas y sistemas legales alrededor del mundo. En el proyecto ya están involucrados varios países: Brasil, China, Finlandia, Francia, Irlanda, Italia, Japón, Taiwán, y el Reino Unido, entre otros.
Creative Commons marca el surgimiento de un nuevo movimiento global preocupado por el cierre de las capas superiores de Internet. Sin embargo, profesionales de las más diversas disciplinas, investigadores, hacktivistas, artistas de diferentes artes, y sobre todo aquellos ocupados en la defensa de las libertades básicas que procuran sostener las luchas históricas de las sociedades democráticas, se involucran y conforman es nuevo emergente global. Desafortunadamente estos procesos de cierre en las capas superiores de Internet logran ser percibidos cuando ya muchas de las condiciones que produjeron la libertad comienzan a desaparecer. Sin embargo, afortunadamente, existe una conciencia muy difundida sobre la importancia de proteger los espacios comunes, públicos, aquellos por donde pasan los procesos más importantes de nuestras sociedades.
Entendemos que en Argentina, y en toda América Latina, deben proliferar aún más estas nuevas iniciativas, estos nuevo movimientos sociales globales que se involucran y dan la importancia necesaria al presente y futuro de nuestra ecología informacional común.
(Basado en ideas y textos de una obra mayor de mi autoría que prontamente será publicada: “La conquista silenciosa del ciberespacio: Creative Commons y el diseño de los entornos digitales como nuevo arte regulativo en Internet”. El presente texto fue originariamente preparado para las ‘Jornadas Platenses de Bibliotecología’, donde fui invitado a participar de la Mesa ‘Ética, política y acceso’, organizadas en el mes de Septiembre de 2003 por la Universidad Nacional de la Plata).
La defensa, el mantenimiento y la producción cultural de las libertades (porque tendremos que comprender de una vez y para siempre que las libertades verdaderas y sostenibles son posibles si tienen un fundamento más cultural que político), coincido, debe gestarse desde procesos sociales espontáneos (como alguno de los que participamos o como del que señalas)
Comprender esa capacidad-ese poder- es muy util para construir y poner de pie acciones realistas, aunque muchos prefieran negarlo por el simple hecho de que implica una responsabilidad que los supera
Ciertamente Pablo, coincido con tus apreciaciones. Considero que los procesos que constituyen sociedades libres, más que declaraciones rimbombantes, son hechos concretos, silenciosos, construidos mediante procesos cotidianos con los que nos enfrentamos diariamente. Por eso, es muy bueno pensar la política de la red desde una perspectiva arquitectónica, tratando de captar estos momentos políticos silenciosos, estas negociaciones, estas manifestaciones de lo social que conforman las sociedades libres y protegen nuestro capital común. Tal vez, Creative Commons desaparezca del campo de las regulaciones y fracase en su misión. Sin embargo, nadie podrá olvidarse como es que una problemática tan conflictiva como la "Propiedad" Intelectual esta siendo abordada de formas alternativas, inteligentes y afortunadamente de forma abierta a los valores de la libertad de todos y cada uno de los involucrados. Estoy seguro, puesto que varios proyectos ya los vengo siguiendo desde hace tiempo, que existen más alternativas que pueden incluso mejorar las propuestas de Creative Commons. Hay que buscarlas, analizarlas, pero fundamentalmente, desarrollarlas para nuestra situación-condición regional.
Es un momento muy particular, Ariel, para hacernos cargos de los derechos de propiedad intelectual, enre otros, claro. Diría que es El Momento. Hay que emprender acciones concretas, cotidianas, y principalmente de indole cultural. Mucho hacemos y mucho falta. Los derechos de propiedad intelectual pretenden ser NEGOCIADOS como cualquier otra mercancia. Temas como ALCA y OMC deben ser de nuestro interés en este proceso. La seguimos...
A diferencia de las negociaciones a la que te referís, te puedo decir que el proyecto Creative Commons esta en otro plano completamente diferente. Es un proyecto extraño en este sentido, puesto que no se encuentra en las regulaciones visibles, sino en los dispositivos más cotidianos y en la devolución a los verdaderos creadores de la libertad para disponer de sus obras según conveniencias-preferencias. Técnicamente no están en contra del Copyright, sino de algunas condiciones que este © (o derechos de autor) esta imponiendo a la disponibilidad de obras a nivel mundial. El concepto de “Propiedad” Intelectual, si bien es un concepto nuevo –aparecido en el siglo XX-, supera las problemáticas de los derechos de autor (o el copyright angloamericano) propiamente dicho. Si bien uno puede rastrear su aparición varios siglos antes, podemos afirmar que el concepto de PI fue usado como una metáfora para graficar una especie particular de bienes no materiales. Sin embargo, esta utilización tenía como objetivo la promoción–circulación libre-protección de las ideas más que el aseguro y re-aseguro de obras puntuales o producciones culturales concretas. En este sentido, hoy en día la metáfora quiere volverse realidad a través de la utilización del concepto de PI, no ya como una metáfora, sino como la aplicación directa del concepto de propiedad sobre bienes que no comparten prácticamente ninguna cualidad con los bienes materiales a los que el concepto de propiedad se aplica (técnicamente hablando). Para los que estén interesado en este punto puedo recomendarles la lectura de mi trabajo completo que aborda estas problemáticas dentro del campo de las regulaciones de Internet. Espero poder publicarlo libremente en unas semanas!
Excelente planteamient político-técnico de los cambios que se están produciendo en la Red y que nos da una visión bastante acertada de las revoluciones y conflictos que se van a plantear en los próximos tiempos. Coincido contigo en que la realidad de Internet va a acabar transformando incluso la forma de organización política de nuestra sociedad.
Gracias por tu comentario, José Antonio. Sin dudas que la conformación y diseño de una política en Internet va a traer aparejados profundos cambios en lo que todavía conocemos como las formas clásicas de la política. No me refiero con esto a las formas más inminentes y directas, muchas veces violentas (de dominación y resistencia), que la política jamás va a perder, sino a las formas de regulación superior, a las formas organizativas que mucho daño o beneficio pueden traer a nuestras sociedades. De hecho, tal como referencias, creo que la penetración de Internet es tal alta que en pocos años se ha adueñado de los nuevos modelos políticos proactivos a nivel global (con todo lo bueno y malo que esta situación puede traer aparejado). Pues, en su parte política, ¿no es Internet una nueva forma de gobierno a nivel global?
A mi jucio es un movimiento imparable en todos los ambitos
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