La cadena del libro que abarca: edición, impresión, difusión, exposición y comercialización, está migrando hacia el universo digital.
Hoy por hoy los escritores, incluyendo a los más aferrados al fetichismo de la pluma y el papel, hace ya bastante tiempo que no envían a las editoriales sus originales impresos. Entregar en persona y en papel las obras se ha convertido en un gesto simbólico más que otra cosa.
Los agentes literarios, o los editores, leen y evalúan la posible publicación de esos libros a través de las pantallas de un amplio abanico de opciones tecnológicas, desde una ordinaria PC, una laptop portátil, o alguna clase de e-book reader, un aparato no mayor que un libro de bolsillo, muy liviano, que permite aumentar el tamaño de las letras y tiene capacidad para almacenar alrededor de 200 originales en formato Word y/o PDF. Nada de andar cargando sobres con toneladas de papel, ni gastar en tóner.

Nuevos artefactos para leer en el ciberespacio
Kindle, el lector de libros electrónicos creado por Amazon y lanzado en noviembre pasado, pesa unos 300 g y puede reproducir periódicos, revistas y blogs. Este dispositivo emplea tecnología E-ink, al igual que el Sony Reader, presentado en el 2006. Sin embargo, el Kindle incorpora una prestación que no ofrecían sus antecesores. Esto se debe al EVDO –Evolution Data Optimized– un estándar de telecomunicación que permite la transmisión y recepción inalámbrica y a alta velocidad (3 megabytes por segundo) de grandes cantidades de datos hacia y desde la red de telefonía celular; es decir, la posibilidad de cargar y descargar libros sin necesidad de cables.
Para que se popularice la digitalización de colecciones personales de libros –algo ya frecuente en el terreno de la música y el cine– falta, entre otros factores, conseguir una combinación adecuada de programas y equipos para tentar más decididamente a los bibliófilos, compradores de libros en papel.
El objeto al que hasta ahora hemos llamado libro está experimentando cambios, aunque es difícil predecir el éxito a largo plazo de estos desarrollos tecnológicos. Por lo pronto, el quiebre y la encrucijada más interesante en la redefinición del objeto libro y su circulación es el hecho de haber virado el rumbo del negocio del libro hacia el negocio de la lectura –en lo que respecta a las empresas comerciales– aunque indudablemente este corrimiento tiene efectos que trascienden las cuestiones de la industria de la información, y afectan tanto la apropiación de los contenidos como la producción del conocimiento desde muchas más perspectivas.
Ya nadie puede negar las ventajas de la lectura de obras de consulta, como pueden ser los diccionarios, enciclopedias, manuales, catálogos, directorios, etc. en su versión en línea. Por ejemplo, la editorial francesa Larousse se está despidiendo de su mítica enciclopedia en papel y ha lanzado una ambiciosa edición en línea con la que pretende competir en el mercado francófono frente al líder mundial Wikipedia, combinando en un mismo recurso los contenidos certificados y verificados procedentes de las ediciones en papel con otros creados de modo colaborativo, sobre la plataforma wiki, algo que ya venía ofreciendo la Britannica Online Encyclopedia, su equivalente anglosajón . En el ámbito académico y científico los papers electrónicos son moneda corriente desde hace tiempo.
El panorama a futuro no está aún tan claro para el resto de los géneros. Los expertos en avances tecnológicos señalan que los lectores aún se resisten a abandonar la lectura en papel de novelas y obras literarias en general, no tanto por la incomodidad que imaginan implicaría leer El Quijote en una pantalla de PC, o por temor a perder cierta mística del libro tradicional (el olor del papel, su textura al tacto, etc.), sino por la dificultad para encontrar soportes definitivamente eficaces.
Desde el 2006 los libros electrónicos ya cuentan con su feria virtual anual, donde las bibliotecas Project Gutenberg y World e-Book Library Consortia han volcado sus fondos. Este año la 3º Feria Mundial del Libro Electrónico se desarrollará entre el 4 de julio y el 4 de agosto. Durante un mes se proveerá acceso gratuito a un millón de e-books.
A medio camino entre el sistema offset y el sistema on line
La impresión a pedido es otra de las novedades en materia de comercialización. En noviembre del año pasado se desarrolló Buenos Aires PoD, una iniciativa en este sentido organizada por la librería Capítulo dos y Bibliográfika, auspiciada por adn Cultura, el suplemento cultural de La Nación, de Buenos Aires.
El sistema PoD (print on demand) facilita que libros raros, agotados, descatalogados o sin distribución en el país puedan llegar a los lectores que los requieren y necesitan. El PoD es un sistema ideal para la edición de material técnico, académico o producido por centros de tecnología o investigación, que no requiere de tiradas de gran cantidad de ejemplares como sucede con el sistema de impresión offset. Respondiendo a esta tendencia surgió Teseo, la primera editorial argentina exclusivamente dedicada al PoD. Este nuevo proyecto editorial se propone la divulgación de obras de investigación en ciencias sociales y humanidades, y está orientado a la publicación de libros académicos integrando la impresión y la distribución digital de libros físicos. Los catálogos digitales y los boletines de novedades hacen las veces de vidriera virtual de los libros que publica este sello. Octavio Kulesz, director de Teseo, afirma que entre el 30 y el 40 % de la venta de libros se realiza a través de internet.
Puentes digitales hacia los libros impresos
Muchísimas editoriales distribuyen por mail sus boletines de novedades, o permiten descargar fragmentos o algunos capítulos de los libros de su catálogo, brindando la posibilidad de considerar la compra sin necesidad de que los lectores vayamos hasta una librería. A estas opciones se suma otra forma para dar a conocer los libros que se editan en papel, valiéndose de las imágenes audiovisuales. Cuentomilibro.com es un videoblog de autores latinoamericanos, donde los escritores tienen una plataforma on line para sus lanzamientos editoriales. A través de una breve entrevista en video, que podemos ver y escuchar en la PC, los autores relatan los entretelones de la realización de sus obras. El blog está dividido, por el momento, en cuatro categorías: ficción, ensayo, investigación periodística, infantil y juvenil. Conocerelautor, es otro proyecto semejante pero en este caso para el ámbito de la industria editorial española.
El Google Library, un programa de búsqueda de libros que pretende digitalizar más y más libros, ya cuenta con una gran oferta de libros en español, y se está convirtiendo en una extraordinaria herramienta de difusión que brinda mucha y valiosa información sobre todos esos libros. Por ejemplo, si usted ingresa a Google, selecciona de la barra superior "Libros", y en el casillero de búsqueda escribe Las palabras y las cosas, título de una obra de Michel Foucault, podrá acceder al texto completo en línea y leerlo en la pantalla, consultar el índice del libro, escribir una reseña o leer las que escribieron otros, revisar algunos de sus pasajes o fragmentos más citados, conocer páginas web y otros libros que citan esta obra de Foucault, tener noticia de otras ediciones del mismo libro, detectar libros relacionados, buscar términos o conceptos dentro del texto del libro, comprar el libro por internet a través de una librería, buscar qué bibliotecas lo poseen y pedirlo prestado, o añadirlo a una biblioteca personal virtual, generando una especie de portafolio digital con los libros que le resulten más útiles e interesantes. Esta última es una prestación que también ofrece el LibraryThing.com, un sitio en internet que permite ordenar y clasificar la propia biblioteca, según las preferencias y criterios de cada lector. Este sitio brinda además foros, chats, blogs donde los usuarios pueden comparar listas de libros y modos de organizar sus bibliotecas, así como también intercambiar recomendaciones y lecturas.
En materia de recursos audiovisuales que conectan libros y lectores no podemos olvidar mencionar la Audiovideoteca de Buenos Aires, un emprendimiento del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, que funciona desde el 2004. El proyecto, que es mucho más amplio, ofrece entrevistas a personalidades de la cultura argentina, incluida la literatura, el teatro y las artes visuales. Haciendo clic en el apartado dedicado a "literatura" se puede apreciar la riqueza y variedad del material multimedia disponible, más datos biográficos y listas de las obras de cada uno de los autores.
Leer, escribir y procesar información en la era digital
La expansión del universo digital seguirá en aumento. El boom de la información digitalizada se debe al crecimiento del número de internautas que acceden a internet a través de banda ancha, la continua conversión de información analógica (libros, comunicaciones telefónicas, programas de TV, etc.) a formato digital, y la reducción paulatina de los precios de almacenamiento y procesamiento de estos nuevos dispositivos.
Del mismo modo que las empresas y los tecnólogos se esmeran para incorporar todo tipo de literatura a sus artefactos y productos, el mundo de las letras no es indiferente al de los bits. El catedrático Umberto Eco, con su característica cautela frente a estos avances, advierte que uno de los problemas contemporáneos es la abundancia de información irrelevante y redundante, y la dificultad para seleccionarla. Otros son más optimistas, como Daniel Link, quien se muestra mucho más permeable para sacar provecho de las nuevas tecnologías de comunicación y experimentar en el campo de la escritura y la publicación. Su tercera novela titulada Monserrat surgió, a modo de folletín en su blog, y luego fue publicada en papel por la editorial Mansalva.
La oferta es inmensa, ahora bien, ese acceso masivo a la tecnología digital ¿qué cambios provoca en la lectura?. Ricardo Piglia, en una reciente entrevista , a raíz de su intervención en la inauguración de la 34º Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, señaló que “(...) hay que decir que la velocidad con la que se lee no ha cambiado. El lenguaje escrito tiene un tiempo para ser descifrado que no se puede cambiar. La velocidad de la lectura, más allá de los formatos y de las diferencias entre los lectores, es básicamente la misma”. Para Piglia quien lee descifra, interpreta y resignifica. Habrá que ver cómo se articulan nociones como estas con los nuevos modos de leer, escribir y procesar información. Los cambios son vertiginosos y exigentes para pensadores y hacedores, ya que nuevas preguntas esperan nuevas respuestas.
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Me parece Excelente la nota, pertenezco a una generación que tuvo que atravesar numerosos cambios, comenzamos con las plumas cucharita y los tinteros en los bancos de la escuela.hoy llegamos a bajar libros por internet y lo que antes ocupaba gran parte de la biblioteca hoy se condensa en 1 CD ( ej. Obras completas de Freud y Lacan )Me gusta el avance tecnológico y trato de estar lo más actualizada posible.
Les agradezco la información sobre como crear una biblioteca virtual y me gustaría recibir más información al respecto.
Adelante chicos los feclicito !!!
Una docente con ganas de aprender
Muy buena nota. Conozco bien cuentomilibro.com y me parece una alternativa excelente para enterarme que se está publicando
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