Internet y el mundo. El mundo e Internet. ¿El descubrimiento del milenio? El fin de la “buena” literatura? ¿El comienzo del mal gusto? ¿La era de la comunicación? Las nuevas tecnologías, la Web y el futuro no tienen nada que envidiarle al pasado porque siempre queda algo en el tintero. ¿Qué hacemos con las malas palabras que siguen viajando en el tiempo?
Recordando a nuestro amigo Twitter –“aplicación web de microblogging, una mezcla de blogging con red social y mensajería instantánea” – volvemos a ocuparnos de él. Un nuevo producto ha salido de sus entrañas: Twittertale. Para adentrarnos en esta nueva herramienta, retomamos ciertas características ya enumeradas en otros artículos, del sitio madre.
¿Qué estás haciendo?
¿Recuerdan la frase? Esa es la consigna de Twitter: contame, sin repetir y sin soplar (y sin respirar), tu momento. Varias discusiones se entablaron a continuación. Sin lugar a dudas, es un lugar de cooperación, de intercambio, de sociabilización de la información. En contrapartida, muchos opinaron que resultaba una información más bien reducida, a veces de poco interés y superficial.
Una red solidaria en la que todos participan y no escatiman. Pero en la que muchos entran sólo para dar ejemplo del individualismo y el narcisismo que aquejan a esta era.
Sólo habla si tienes algo que decir, agregaríamos, y si puedes ser conciso, mejor. La instantaneidad puede resultar complicada, porque el explayarse muchas veces es particularmente útil y necesario. Hay que saber condensar, resumir, sintetizar. Las alertas, los mensajes de texto, los escritos de 140 caracteres no aportan nada si uno no sabe utilizarlos. Ahora el problema es otro: ¿la brevedad estimula la mala escritura? Sí, o, al menos, en varios casos.
Volvemos y otra vez volvemos sobre lo mismo: los nuevos modos no deben implicar una baja en la calidad de los contenidos. La nueva “taquigrafía net” no debe permitir que se gane en espontaneidad y se pierda en responsabilidad. Esto es internet: el yin y el yang, el blanco y el negro. El mundo desde que es mundo presenta ventajas y desventajas, y hay que saber identificarlas. La reducción de la información, la selección de los distintos modos, no necesariamente otorga mayor confiabilidad. ¿Quién dijo que un haiku es menos completo que un poema largo?
Veamos un ejemplo de mensaje de texto de nuestros adolescentes:
—Ke onda?
—Gracias x tdo, dsps nsvmos
Convengamos que no es de lo más desalentador ver que los jóvenes escriben así si luego en el papel lo hicieran de otro modo. Pero no es el caso: la ortografía es algo que ha desmejorado particularmente.
Y como si esto fuera poco… llegan las malas palabras, que usábamos antes también (por qué negarlo), pero que eran raras de ver en una carta manuscrita. A las palabras no se las lleva el viento tan fácilmente, y menos a las escritas con tinta. Porque al día de hoy, encontramos el mismo problema en otros soportes escritos: chat, fotolog, blog…
Retomemos entonces el tema de esta nota, y hablemos de Twittertale, el censor de palabrotas de Twitter. El sitio se presenta con la escenografía de un aula: pizarrón, un planisferio a la derecha, al viejo uso, contra la pared, un reloj (¿que indica la hora del recreo?) y comentarios en hojas de cuaderno. Twitters, ojo: ¡corrijan su lenguaje!
Por ahora sólo reconoce algunas en español, así que estamos salvados, pero no por mucho tiempo. Internautas, habrá que ponerse las pilas y usar un lenguaje medido. A buscar sinónimos y otros recursos: Twittertale llegó para quedarse.
Notas y links relacionados:
Twitter y el boom del microblogging (22-11-2007)
Twitter, ¿una moda o un espacio creativo? (26-07-2007)
Twitter y los nuevos usos sociales de la Web (19-04-2007)
Conversación con José Antonio Millán sobre las malas palabras en internet 1
Conversación con José Antonio Millán sobre las malas palabras en internet 2
muii buenooo estaa
besos bye bye
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