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Los celulares como interfaces culturales

phonesheep.jpgSe dice que los teléfonos públicos viven su ocaso. En promedio, en la Argentina hay un teléfono público cada 234 personas. Muchos de ellos, poco menos de la mitad, no funcionan, por falta de mantenimiento o por el vandalismo urbano. Pero su ocaso no se debe sólo a su estado funcional, sino sobre todo a la proliferación de locutorios y teléfonos celulares. Se estima que, en promedio también, dos de cada tres argentinos tienen celular.

Según los datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec)
, hay en el país unas 24,5 millones de líneas, un 55% más que en marzo de 2005, aunque no está claro cuántas están en uso.

En un primer momento sólo accesibles para las clases más pudientes, los teléfonos móviles ha tenido una apropiación social híper veloz, incluso entre los sectores más desfavorecidos.

¿Quién lo puede negar? Suenan todo el tiempo los ringtones a la carta, que se pueden descargar de la Web, y hasta ser compuestos on line por los usuarios.

Como lo sintetizó Paula Lorenzo en educ.ar, en un estudio realizado por la consultora IPSOS Media, con datos obtenidos entre abril y junio de 2005 -sobre una muestra de 3.499 hombres y mujeres de entre 13 y 64 años de Capital Federal, Gran Buenos Aires, Córdoba, Mendoza, Rosario, Tucumán y Mar del Plata-, se comprueba que el 38% de los encuestados es usuario de telefonía móvil. De ellos, el 71% tiene el hábito de enviar y recibir mensajes de texto. El segmento que mayor uso le da al SMS es el de los jóvenes de entre 20 y 24 años: lo emplean en un 94% de los casos.

Por supuesto, el fenómeno no es exclusivo de nuestro país. Los teléfonos móviles se han expandido a tal punto por todo el mundo que ya son parte de la “chatarra tecnológica” que produce la sociedad. En España, por ejemplo, la cifra de celulares ya superó a la de habitantes.

Las tribus del pulgar, que describe Howard Rheingold en su libro Multitudes inteligentes, ya no son desconocidas ni en la Argentina ni en América Latina, como lo eran hace apenas unos años. Tampoco se desconocen los usos periodísticos de los celulares: asombró a todos la cantidad de material visual que surgió de los atentados en Londres, por citar un caso, o el recientemente lanzado Crónicas Móviles en nuestro país.

El primer impacto de la masificación de los celulares entre los nativos digitales que se ha dado en la escuela fue un dolor de cabeza para los maestros e incluso se llegó a instancias sin mucho sentido, como prohibir los celulares en la escuela, como sucedió en Santiago del Estero.

Como siempre ocurre, lo innovador son menos los productos que los usos que las personas generan con las tecnologías. En este sentido, la convergencia, divergencia y difracción de los teléfonos móviles dio lugar a los celulares como tecnología educativa y herramientas para el aprendizaje.

Una de las aristas más interesantes de los celulares es pensarlos ya no sólo como teléfonos y terminales conectadas a internet sino como interfaces culturales: pensar que su uso construye otras relaciones con las formas culturales, modificándolas y cargando a la tecnología de sentido, como ocurre con los llamados MoboTags, que permiten enviar y recibir información vía celular sobre un lugar.

La banda pop U2 entendió esto. En cada recital, mientras suena el hit de la banda, One, Bono anima a los espectadores a que utilicen sus teléfonos para enviar un mensaje de texto al sitio one.org, para participar de la petición digital para la erradicación de la pobreza en África. Al rato, cada uno de los que firmaron la petición desde el espectáculo recibe un mensaje de agradecimiento de Bono en su teléfono.

En la Argentina, por ejemplo, el grupo de rock Babasónicos lanzó su disco Mezclas infame por celular, antes que en las disquerías, convirtiéndose en la primera banda local en emprender una estrategia de difusión cultural de estas características, en la que los celulares fueron el canal primario de lanzamiento y presentación.

Se trata de casos innovadores, de pensar las tecnologías según proyectos sin estar tan pendientes del manual. Paul Notzold también se anima: realiza performances públicas con los mensajes de texto. Otro caso es el proyecto .dot.dot.dot, que permite a los usuarios personalizar animaciones para identificar llamadas.
Los usos creativos de los celulares se están multiplicando rápidamente y no se vislumbran fronteras en ese terreno. Dan cuenta de ello, por ejemplo, redes sociales como el Carnival of the Mobilists; el Mobile Fest, que se realizará en Brasil este año; The 4th Screen, un festival global de arte e innovación con celulares. También existen experimentos artísticos súper bizarros como Telephoneboxing que, problematizando el sedentarismo físico que implican algunas tecnologías, ha generado formas basadas en el boxeo, con gran concentración y esfuerzo físico, para utilizar celulares.

Pero hay más. Los museos, por ejemplo, no sólo están incorporando estas tecnologías para realizar visitas guiadas por celular, tal como lo hace el Museo de Arte de San José, en los Estados Unidos, sino que también las están utilizando como un nodo innovador de consumo cultural que propone otra relación con el arte, incluso con obras que no han sido creadas originalmente para tales entornos.

Start Mobile es un proyecto que nos interesa particularmente, porque deja de lado el fetichismo por el contenido e innova en las gramáticas del consumo estético. Se trata de la galería móvil de arte de San Francisco, que utiliza los teléfonos celulares como dispositivos de participación. La idea es muy simple: para ver una exposición el visitante-usuario debe tener un móvil con conexión a internet, desde el que puede acceder a la muestra y elegir qué ver. Por 1,99 dólares la galería envía al teléfono la obra que el usuario haya elegido ver. Recientemente, Start Mobile inauguró una exposición sobre pósters del constructivismo soviético en años de la guerra fría: Soviet Space Propaganda.

Mientras no terminamos de despabilarnos ante la proliferación de contenidos que surgió con la Web, proyectos como Start Mobile dan cuenta de usos innovadores emergentes de las nuevas tecnologías y muestran por qué debemos estar más atentos a las arquitecturas de la información que a los datos en sí, por qué no es tan importante la digitalización como las relaciones con el mundo que se desprenden de ella y que podemos diseñar.

La foto que ilustra esta nota fue tomada por Axel Hess y pertenece a la obra Telephone Sheep de Jean-Luc Cornec - realizada con teléfonos y cables de teléfonos- expuesta en el Museum for Communications en Frankfurt, Alemania.


7 Comentarios

  1. Alejandro . Junio 9, 2006 15:34

    Me interesasría saber qué significado tiene la expresión "interfaces culturales" porque con otra colega no nos quedó muy claro el concepto. No obstante, nos pareció muy interesante el artículo.

  2. Marta Haydée. Junio 11, 2006 20:47

    Me preocupa esencialmente el silencio en torno a las consecuencias nocivas para la salud del uso abusivo del celular, especialmente para niños y jóvenes. ¿Es que lo comercial podrá como es habitual, siempre más???
    Lic. Marta Machera

  3. Marta Haydée . Junio 11, 2006 20:47

    Me preocupa esencialmente el silencio en torno a las consecuencias nocivas para la salud del uso abusivo del celular, especialmente para niños y jóvenes. ¿Es que lo comercial podrá como es habitual, siempre más???
    Lic. Marta Machera

  4. Verónica. Junio 13, 2006 18:37

    Creo que a la telefonía movil se le pueden dar muchos buenos usos, pero en lo que a niños y jóvenes se refiere dejamos de hablar de uso para hablar de abuso. Soy profesora y dentro del salón de clase debo llamar la atención para que apaguen los celulares. En la calle uno los ve conducir motos o bicicletas mientras mandan mesajes.

  5. Frank. Julio 26, 2006 12:59

    Viendo los comentarios de Verónica y Marta se ve muy claramente el nivel de la mentalidad de nuestros docentes.

    Yo digo y con esta clase de educadores queremos implementar el plan ULPC ?

  6. dante. Julio 27, 2006 22:48

    creo que es uno de los sìntomas de la enfermedad que vivimos todos, el materialismo se alimenta del consumismo, el hedonismo, el relativismo y la permisividad.Si no repensamos nuestros valores y los que nos hace realmente felices seguiremos camino a la perdiciòn. No eduquemos para el vacìo, eduquemos para lo que hace "humano" al hombre.

  7. anahi. Junio 30, 2008 16:14

    hola! me parece bárbaro el articulo. es impresionante como un aparato, puede poseerse de una persona, sobre todo en jovenes y niños. se pierden del mundo real, para sumergirse en "mensajes de textos".