Por: Ana Clara Dalla Valle
Siglo XXI: no es novedad hablar de los millones de prometedores inventos que se han desarrollado en algunos pocos años: blogs, wikis, navegadores GPS, telefonía IP, conectividades WiFi y WiMax, el iPod y el iPhone, portales, ordenadores táctiles, libros digitales, pantallas flexibles. La tecnoescena ocupa todos los espacios; convivimos entre fabulosos mundos virtuales, e incluso algunos ya nos postulan como seres 2.0.
Ante semejante invasión de medios es factible preguntar ¿y qué pasa o qué pasará con ellos? Sí: qué va a ser de los legendarios, autárquicos, cuantitativamente inmensos medios masivos.
Eso se discutió en el debate “Sin ellos no somos nada. Vida y muerte de los medios masivos”, organizado el pasado 13 de agosto por la Escuela de Comunicación Social de la Universidad Nacional de Rosario y desarrollado en el Centro de Expresiones Contemporáneas de esa ciudad.
¿Diagnóstico o pronóstico?, señalaría el Dr. Mario Carlón (UBA), que presidió el encuentro junto al Dr. Carlos Scolari (Universidad de VIC, España), el Dr. José Luis Fernández (UBA) y el Dr. Eliseo Verón (Universidad de San Andrés).
El origen etimológico –la palabra latina medium– significa “todo aquello que pueda interceder entre cosas para que pueda existir la comunicación”. Aquí aparecen el milenario libro, el telégrafo, el teléfono, la radio y la omnipotente televisión. Aquí aparecen años, muchos años de progreso y evolución y perfeccionamiento de los que fueron “modestos aparatitos” en sus ya lejanos, inicios.
Se puede afirmar que los medios evolucionan, que “los viejos” son esencia de la moda y que se relacionan e integran: están en la papelera de reciclaje, a un costado del camino, pero aún dentro del disco rígido, porque estamos ante un mundo que es híbrido, no solo desde lo tecnológico. Es cierto que no podemos desprendernos de las bases –que son milenarias– ni menos de lo mucho que han impactado ciertos medios desde hace más de doscientos años.
“Las interfaces (medios) no mueren: se transforman, y por eso es necesario tener un enfoque ecológico y sistémico con respecto a los medios actuales”, sostiene Scolari. Menciona el concepto de “contaminación de interfaces”: hoy todo se reduce a un mapa de bits, donde ellas se piensan entre sí, se relacionan, confluyen, no mueren, crean y recrean un usuario. Evolucionan no en términos lineales sino reticulares, y “lo que los medios no pueden hacer –agregó: “por sus propios medios”– lo simulan”.
Pero claro, la masividad, lo de “grandes masas”, por el mero hecho de la profunda y veloz proliferación de múltiples nuevos medios, resulta imposible desde un punto de vista matemático; “la TV histórica, va a morir”, aseguró contundente Verón. La TV “como un miembro de la familia”; en la punta de la mesa, ocupando un lugar central de la atención de varias personas, está desapareciendo.
Los teóricos hacen mención a un fenómeno bastante corriente: en una misma casa, un miembro mira TV, otro chatea, otro busca información en la Web, los que restan lidian entre hablar o mirar programas con el teléfono que queda. Hay redes de redes, enredadas bajo un mismo techo. Y están todos en búsqueda de comunicación, encuentro y contacto. Todos en busca de receptores. Hay ojos por “cuanti parti”, que abren ventanitas y ventanitas, y esperan, ya poco, de los mass media.
Alta nostalgia, pobre televisión, acostumbrada a ser el eje, el centro, puro ego, que rompió hace un tiempo con todo lenguaje establecido, que propuso un medio que integra sonido e imagen y transmisión en vivo. Es algo más que un dispositivo asociado a un uso social, porque pudo constituir “un sujeto”, un consumidor acostumbrado a ver todo mientras está pasando, al instante, y que por eso no logra ver lo que pasó; “creó testigos mediáticos de la historia”, postuló Mario Carlón. Y es que en realidad somos testigos mediáticos del mundo.
Pero cada vez los medios son más complejos, porque cada vez los “consumidores” son más complejos. Cuando era precisa la definición de audiencia, había que repensarla desde una perspectiva dual “un grupo de personas que responden al contenido de un medio” o un “medio que responde a los intereses de un grupo de personas”. Ahora, la audiencia es usuaria, es coprotagonista del propio medio al que responde o el que –conviene pensar– le responde. Porque reclaman ruido, atiborrarse de información, de imágenes, sonido, conocimiento. Reclaman interactividad, hiperactividad, conectividad. Así, un mismo tejido social se ve intervenido por un catálogo de medios que son, en esencia, “su propio mensaje”; diría Mc Luhan. Sumado a lo que quieren ser, sumado a lo que nunca serán, pero que serán las próximas interfaces venideras.
Esto ocurre no solamente con la TV; la radio vio perder su centro de escena con la aparición del “cine chiquito”; el teléfono celular comenzó a ser estudiado desde la ciencia cuando incorporó a su uso cotidiano la posibilidad de escuchar música, de mirar series, de hacer algo más que la función primigenia; ni hablar de lo que pasó con el telégrafo y sus sucesores. En cierto modo, cada medio debe “satisfacer la necesidad que le corresponde” y otras más: solo así adquiere un pequeño hilo de difusa fama, quizás versátil, quizás un poco más duradera.
Hoy cada uno programa lo que quiere ver, lo que hace posible que la constitución colectiva de identidad empiece a segmentarse, a dividirse y minimizarse. “¿Debemos pensar en internet como un ‘ángel de la muerte’ o un ‘amplificador de los medios existentes’?”, abriría la discusión José Luis Fernández. ¿Cómo van a trabajar los medios los colectivos de la sociedad?, culminará Eliseo Verón.
Lo fundamental es asumir que, en realidad, no se dejará de erigir identidad por la desaparición de lo masivo; puede que no sea multitudinaria, pero sí personal, “adaptada a las necesidades y capacidades de cada cual”. Desde lo cuantitativo hay algo que nos hace ruido: somos muchos, es cierto, pero son muchos ellos –los medios– también. Cada uno se dirigirá hacia cada uno o hacia algunos. Fernández hará referencia a lo incierto del futuro, algún disertante será más contundente, alguno más relativo. A mi entender, ya es tedioso hablar de la competencia de los “nuevos medios” con los anteriores, en un mundo plurívoco, hipertextual, intertextual, archireticular. La clave está en decidir si viviremos “integrados o apocalípticos”.
Para seguir informándose sobre los medios y su relación con la educación:
"¿Tiene sentido que un móvil, que ya no es solo un teléfono sino una pequeña computadora, se apague en la escuela?", una entrevista de educ.ar a Carlos Scolari.
Audiencias en transformación, medios a la carta y usuarios productores de contenido, entrevista de educ.ar a Pablo Boczkowski.
Sobre la Educación en Medios y de cómo la escuela está perdiendo muchas posiciones, una entrevista de educ.ar a José Manuel Pérez Tornero.
Un punto de giro en la televisión, entrevista de educ.ar a Concepción Cascajosa:
Primera parte; Segunda parte.
Nuevas estrategias "mix media", donde la TV e internet se integran, entrevista de educ.ar a José Renato Monteiro.
Internet y los medios masivos
Texto que analiza la relación entre internet y los medios de comunicación (diarios, radio, TV). Tambien analiza la nueva sociabilidad que genera la web a través de los blogs, el chat y los videojuegos.
Hace poco instale internet en mi casa, tenia miedo ppor mis chicos, pero creo que lo superé, por que somos los padres quienes debemos hablar con los hijos el tema de internet, osea para que lo utilizamos, con que fin, y tenemos que aprovecharlo al maximo para bien.
La TV continúa siendo el mass medio por excelencia.¿ Qué opinan Uds acerca de los contenidos Tinelli difundidos diariamente en horarios centrales y reproducidos a toda hora ?
Cuál sería el impacto de esa porno chatarra vertida en ingentes cantidades, sobre la educación?
Hace poco instale internet mirc mirc en mi casa, tenia miedo ppor mis chicos, pero creo que lo superé, por que Chat chat somos los padres quienes debemos hablar con los hijos el tema de kızlarla sohbet Kızlarla sohbet internet, osea para que lo utilizamos, con que fin, y tenemos que mirc mircaprovecharlo al maximo para bien.
Me parece fundamental el concepto del cambio en los intereses de las audiencias para entender el futuro de los mass media tal como los conocimos hasta ahora. Las audiencias reclaman interactividad con los medios, creo que eso nos hace más criticos de los medios que consumimos. Hay que orientar la educación en ese sentido, para dejar de ser simples espectadores o simples usuarios de Internet y nuevas tecnologías.
© educ.ar. Todos los derechos reservados
Educ.ar S.E. - Saavedra 789 - Ciudad de Buenos Aires - C1229ACE
Tel / Fax: 54-11-5129-6500 (rot.) - Argentina