Casi por casualidad, dos textos de procedencias y objetivos diferentes llegaron a mis manos en una misma semana. Casi sin querer, leerlos en paralelo despertó la necesidad de escribir comentarios al respecto. Los textos en cuestión son el libro "¿Qué es la globalización?"[1] del sociólogo alemán Ulrich Beck y la recientemente aprobada Ley de Promoción de la Industria del Software, norma que superó las instancias de debate del parlamento argentino el pasado 19 de agosto de 2004.
Pocas, pero muy pocas veces, los aficionados a la sociología y las ciencias sociales en general tenemos la suerte (o desgracia, como en este caso) de ver una cristalización tan elocuente de lo que los teóricos nos presentan en conceptualizaciones muchas veces abstractas.
Ulrich Beck, sociólogo alemán autor de obras bastante populares como "La sociedad del riesgo", aborda en la introducción de su libro sobre la globalización, una descripción clara, concisa y breve de quienes ganan, quienes pierden y cuáles son los mecanismos de la globalización capitalista tal como la conocemos hasta el momento. En sólo nueve páginas deja planteado un contexto que nuestros legisladores deberían haber leído antes de levantar la mano y aprobar este proyecto.
El capítulo en cuestión, llamado "contribuyentes virtuales", explica cómo la globalización no es en sí el fin de lo político como han tratado de demostrar los apologistas del neoliberalismo de los 90, sino más bien un intento de sacar lo político del marco categorial del Estado Nacional, con el objetivo de llevar casi a las vías de la disolución los sistemas del Estado asistencial, la ayuda social, el poder de los sindicatos, los sistemas de negociación colectiva de salarios y el sistema impositivo, lo que Beck denomina "la justicia impositiva". Todo esto decanta en la eliminación de trabas a la inversión (eliminando
normativa ecológica, sindical, asistencial y fiscal) para mimar y seducir a la inversión para que destruya cada vez más trabajo e incremente sus beneficios.
Las empresas globales tienen la capacidad de exportar puestos de trabajo allí donde tienen menores costos laborales y repartir el trabajo por todo el mundo, para lo cual, los Estados Nacionales necesitados de bajar las tasas de desempleo y de recibir "inversiones", deben preparar el entorno propicio y ofrecer garantías al capital.
El Estado Nacional, obviamente es un Estado atado a lo territorial y a sus propias fronteras, donde tiene una serie de atributos que lo distinguen: la administración impositiva, las atribuciones policiales, la política exterior y la defensa.
Cortejados por los políticos necesitados de inversiones, los empresarios han descubierto la nueva fórmula mágica de la riqueza ilimitada: "Capitalismo sin trabajo más capitalismo sin impuestos". Y se han convertido así en "contribuyentes virtuales". Hay una obviedad en todo esto: las únicas capaces de hacer este tipo de operaciones son la mega corporaciones multinacionales. Las otras, las pequeñas y medianas empresas, las que estadísticamente generan más empleo, son las que quedan como "contribuyentes reales", soportando en sus espaldas el peso y la burocracia de un fisco apaleado.
Mientras el abismo entre pobres y ricos se hace cada día más profundo, los Estados Nacionales deben sortear la lógica del estado de conflicto social permanente, mantener sus cuentas en equilibrio; y en paralelo crear un "entorno propicio" para atraer inversiones y coquetear con los gladiadores de la cultura global.
Resumido así, Beck se pregunta: "¿Se ha visto alguna vez una representación más descerebrada y alegre de un suicidio tan manifiesto?"
Y con esta pregunta circulando nos encontramos con una ley que
recientemente aprobaron los legisladores argentinos por una franca
mayoría de 49 votos a 1. Se trata de la Ley de promoción de la "Industria del Software", que pretende fomentar inversiones y creación de empleo en el área de software durante 10 años, pretensión basada obviamente en una drástica rebaja de impuestos.
Basados en la idea de que nuestros países tienen "cerebros" suficientes y capacidad de desarrollo, no son pocos los políticos que apuestan a que Argentina y Uruguay entren de lleno en la "sociedad de la información" convirtiéndose
en polos de exportación de software.
Celebrando la aprobación de la Ley, el Ministro de Economía, Roberto Lavagna, indicó que de esta manera se eliminan algunas asimetrías que jugaban en contra de Argentina, ya que los vecinos, Uruguay, Chile y Brasil tienen algún sistema de promoción que Argentina no tenía. Demás está recordar que Brasil está claramente comprometido políticamente con el desarrollo e implementación de software libre.
¿Qué dice la ley?[2]
Esta ley preve que aquellas personas físicas o jurídicas contempladas en el marco de la norma gozarán de estabilidad fiscal por el término de 10 años contados a partir de la entrada en vigencia de la ley que además alcanza a todos los tributos nacionales incluyendo impuestos directos, tasas y contribuciones impositivas que tengan como sujetos pasivos a los beneficiarios inscriptos.
En detalle, el artículo 8 dice que los beneficiarios de la ley podrán convertir en un bono de crédito fiscal intransferible hasta el 70% de las contribuciones patronales que hayan efectivamente pagado sobre la nómina salarial afectada a las actividades comprendidas en el marco de la ley, con destino a los sistemas y subsistemas de seguridad social previstos en las leyes Nro. 19.032 (INSSyJP), Nro. 24.013 (Fondo Nacional de Empleo) y Nro. 24.241 (Sistema integrado de jubilaciones y pensiones). Las empresas podrán usar ese bono para cancelar tributos nacionales como el IVA u otros, incluyendo impuesto a las ganancias.
Además, según estipula el artículo 9, los sujetos adheridos al régimen de promoción tendrán una desgravación del 60% en el monto total del impuesto a las ganancias determinado en cada ejercicio.
Como única condición para percibir ese beneficio, se exige el cumplimiento de alguna norma de calidad internacional aplicable a "productos de software" , como ISO o CMM por ejemplo, que por cierto tienen costos internacionales de decenas de miles de dólares y exigencias metodológicas y temporales prácticamente inalcanzables para una pyme y mucho menos para desarrolladores particulares, organizaciones no gubernamentales o instituciones académicas.
Otros apartados llamativos de la norma tienen que ver con las importaciones, que quedan excluidas de cualquier tipo de restricción presente o futura para el giro de divisas al exterior que se correspondan al pago de hardware y otros componentes de uso informático que sean necesarios para las actividades de "producción de software".
El Estado, que está "incentivando" esta novedosa "industria", que por su naturaleza no puede ser considerada tal y por tanto fue declarada por la ley 25856 del 4 de diciembre del 2003, no pide ni exige nada más a cambio.
Considerando las facilidades impositivas y las condiciones - sobre todo la exigencia de certificaciones de calidad-, es claro que serán las grandes empresas de software las principales beneficiarias.
Lo que Argentina espera ganar con todo esto es la creación de miles de puestos de trabajo en el sector de alta tecnología. Pero esos puestos de trabajo serán, en caso de que efectivamente aparezcan, tan volátiles como los capitales que les dan origen.
En este sentido, nuestra economía será efectivamente competitiva en tanto se mantengan las condiciones cambiarias que hacen que hoy nuestra mano de obra calificada sea relativamente barata en comparación con mano de obra de similar calificación en países del primer mundo, y en tanto se mantengan las ventajas impositivas previstas, cuando no surjan otras exigencias nuevas en el futuro mediato.
Por otra parte, en la jungla de la exportación de software privativo, son muy pocas las empresas que tienen reales posibilidades de conquistar algún mercado y conservarlo. Son mercados altamente competitivos donde la depredación es rácticamente total y donde muy pocos sobreviven. Con suerte, los pocos exitosos pueden tener como destino una facturación jugosa durante un tiempo breve y la posterior compra de la empresa por parte de algún "gigante" que absorberá al pequeño triunfador del momento.
Y los gigantes, por supuesto, siempre tendrán margen para exigir lgo más. Si primero se hizo lobby para que el software sea declarado "industria", luego para que reciba "ventajas impositivas" sustanciales y libertad para girar divisas en concepto de importación (en la mayoría de los casos a sus propias casas matrices por importar insumos para ensamblar localmente), quién nos garantiza que el próximo paso para que los "gigantes" se queden en el país no sea exigir leyes que les permitan patentar software o imponer algunas otras normas escritas a su medida.
Ni siquiera hace falta mencionar que la siguiente exigencia sin dudas será que ese software subvencionado tenga prioridad en las compras del Estado. Se aseguran así el subsidio para la producción y el mayor cliente posible (a quien luego, por supuesto, se tratará de tener cautivo).
Todos los números cierran: Las empresas siempre ganan = el Estado siempre pierde.
Los promocionados puestos de trabajo, si es que efectivamente se generan, serán volátiles como las condiciones coyunturales que les dan origen. El desarrollo, investigación, conocimiento que se genere con esta promoción, quedará sólo en manos "privadas".
Sólo una cláusula haría la diferencia
Si el Estado, por su estrategia política, considera que el desarrollo y los servicios de software son sustanciales para el futuro del país y decide sacrificar parte de su recaudación impositiva para promover estas actividades en lugar de otras, debería asegurarse algunas cuestiones mínimas de beneficio tanto para el Estado en si, como para la sociedad en su conjunto. Sólo así, estas empresas devolverían a la sociedad la subvención que la sociedad les está dando.
Si el Estado agregara como cláusula que sólo se hagan acreedoras a estas ventajas impositivas y de fondos de promoción, aquellas empresas y organizaciones que trabajen sobre Software Libre [3] y que desarrollen software que sea licenciado como libre [4], la sociedad entera se beneficiaría y habría una retribución justa al sacrificio fiscal.
El mismo Estado no debería luego "comprar" licencias de uso de software privativo, sino que se aseguraría el uso irrestricto de esos recursos cuyo desarrollo fomenta. Pero además, fomentaría la libre disponibilidad del conocimiento desarrollado por empresas tanto locales como extranjeras, convirtiendo estas ventajas impositivas para unos pocos en una redistribución de sus logros para muchos.
Las inversiones del Fonsoft, el fondo destinado por esta ley para investigación y desarrollo, deberían encaminarse única
y exclusivamente a proyectos que garanticen que la inversión social será redistribuida a la sociedad toda, es decir, que serán licenciados como libres.
Sólo así, pase lo que pase con las empresas en las diferentes coyunturas, el conocimiento desarrollado estaría disponible y sería aprovechable para todo el país, e incluso haría un efecto cascada sobre otras áreas económicas que requieren servicios informáticos.
Desde luego, esa cláusula no está contemplada en esta ley. Esta norma está hecha a medida para atraer y seducir a las grandes corporaciones globales que serán las principales beneficiarias.
Imposible no redirigir a nuestros legisladores la pregunta que Beck se hace en su libro: ¿Se ha visto alguna vez una representación más descerebrada y alegre de un suicidio tan manifiesto?
Referencias
[1] Beck, U. ¿Qué es la globalización?
Falacias del globalismo y respuestas a la globalización.
Paidos (1998) ISBN 84-493-0528-4.-
[2] Ley 25.922 - LEY DE PROMOCION DE LA INDUSTRIA DEL SOFTWARE
[3] www.fsf.org
`Software Libre' se refiere a la libertad de los usuarios para ejecutar, copiar, distribuir, estudiar, cambiar y mejorar el software. De modo más preciso, se refiere a cuatro libertades de los usuarios del software:
* La libertad de usar el programa, con cualquier propósito (libertad 0).
* La libertad de estudiar cómo funciona el programa, y adaptarlo a tus necesidades (libertad 1). El acceso al código fuente es una condición previa para esto.
* La libertad de distribuir copias, con lo que puedes ayudar a tu vecino (libertad 2).
* La libertad de mejorar el programa y hacer públicas las mejoras a los demás, de modo que toda la comunidad se beneficie. (libertad 3). El acceso al código fuente es un requisito previo para esto.
[4] Diversas licencias y comentarios sobre ellas.
Otras referencias y textos relacionados
Saravia, D. Economía y estatus legal del software
http://bo.unsa.edu.ar/docacad/softwarelibre/articulos/ecosoft/
ONG Hipatia. Software Libre en la administracio Pública:
Desafíos y Oportunidades. http://hipatia.info/docs/ica/
Saravia, D. Software y Estado. Construyendo sociedades del
conocimiento http://hipatia.info/docs/csc/
Heinz, F. - Moisset, D. Uso de Software Libre en el gobierno.
Preguntas y respuestas frecuentes.
http://proposicion.org.ar/doc/freegov-faq.html.es
Proyecto Proposición para el uso de tecnologías
abiertas en el Estado. http://proposicion.org.ar/indice.html.es
Di Cosmo, R. Software Libre: Una oportunidad y una necesidad para
el desarrollo del mundo digital
http://proposicion.org.ar/doc/conferencias/DiCosmo-171201.html
Copyright(C)2004 Beatriz Busaniche
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license, visit http://creativecommons.org/licenses/by-nc-sa/1.0/
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Stanford, California 94305, USA.
Más información en http://www.d-sur.net/bbusaniche/
desde mi punto de vista como empresario primero:
1)No tendria que existir ningun beneficio fiscal para absolutamente nadie.
2)Hoy los empresarios piden por 1,2 del cheque , piden créditos con años de
gracia , etc ( el 1,2 no lo pagan , se dibuja con cooperativas de creditos,
y los creditos termina pagandolos el estado , o sea nosotros)
3)Los únicos que pagan esta fiesta son los consumidores que pagan el 21% del
IVA , un robo a mano armada, cuando las grandes empresas y pymes tambien lo
evaden con facturas truchas o empresas inventadas.
Involucrar al Software Libre para que sigan robando impuestos, no me parece
interesante.
A los únicos que debieran darle algun tipo de crédito a aquellas industrias
de mucha necesidad de mano de obra , como curtiembres, textiles , vidrios,
lanas, y que se impida la importacion de estos bienes a precios ridículos .
Si estas industrias quieren Software , que lo compren a quien les convenga
( hasta si es libre o no es otro problema) , si es libre mejor .
Estos créditos generan trabajo y son compatibles con los subsidios y planes
trabajar, u otra manera de que la gente no se muera de hambre. Ahora si la
ley esta hecha y puedo evadir , pongamos Software Libre tambien para que
pague menos impuestos ( este mensaje es el que a mi no me gusta).
Un ejemplo de como trabaja el gobierno es el siguiente:
Una jueza ( poder judicial ) acepta la tenecia de una fábrica por 2 años.
La cooperativa labura y empieza a pagar impuestos ( ciudadanos
trabajadores )
Metrogas le hace una financiación de la deuda del dueño anterior en 24
cuotas ( empresa privada )
El municipio no le descuenta ni un solo peso de deuda de abl ( poder
ejecutivo municipal )
Es decir unos giles que empiezan a laburar , no piden planes trabajar , las
empresas privadas le dan crédito , y los gobiernos no. Ese mismo gobirno es
quien planea la rebaja de impuestos, en verdad estos tipos son sospechosos.
En la empresa privada es mucho mejor , pones un perejil como socio en una
SA.
Evadis, evadis y evadis, a los 2 años cambias de nombre y pones otro
perejil, y asi sigue.
Como verás las leyes de beneficios fiscales estan hechas para que la
ingenieria financiera y evasiva funcione.
El banade fue estafado , gracias al empresariado argentino, y cada ley que
les des la van a usar para evadir.
Porque no bajan el iva al 10,5 y la gente pagaría menos las cosas, o solo
teniendo tarjeta de banco río tenes descuentos.
Tu laburo describe cosas muy interesantes pero en verdad estas leyes son
creadas con fines no muy santos.
saludos
bubi
Comparto tu posicion de que esta ley NO DEBERIA existir. La opción de una cláusula de SL sería lo único que la haría mínimamente rescatable, sólo en el caso de que se considere estratégico el desarrollo de software, sólo en eses caso, si la sociedad lo va a subsidiar, al menos que lo subsidie y sea libre.
coincido con que sería mejor que una ley como esta NO existiera y esos recursos se dirigieran a otros sectores que generen reales puestos de trabajo y crecimiento económico.
La ley que fue aprobada, forma parte de un "Plan Estratégico de Software y Servicios de Información", este plan pretende posicionar a Argentina en 10 años en el mapa del desarrollo de software mundial, y esta ley es uno de los primeros pasos de este plan, es cierto lo que planteas sobre los costos de la certificación, pero tambien esta previsto capacipar a las PYMES y financiar los costos de las certificaciones, uno de los puntos que trata elplan es de como apoyar a las PYMES para que no mueran en el intento. Yo lei casi todo el plan SSI en donde esta ley es sólo un punto, y me parecio que las instituciones que participaron en la elaboración tienen bastante claro los pasos. Instituciones como SADIO y Fundacion Via Libre (entre otras) no creo que dejen pasar por alto el tema del Software Libre.
Es la parte que dice:
"El desarrollo, investigación, conocimiento que se genere con esta promoción, quedará sólo en manos "privadas". "
Los que no trabajamos en el estado (la gran mayoria) somos el sector "privado", por lo que no veo malo que el desarrollo quede en manos privadas. Porque si el privado gana plata (exportando software como se pretende aca) es plata que entra al estado por medio de impuestos y porque ese privado luego consume y da trabajo, directa e indirectamente.
Si estoy de acuerdo en pedir que el software generado sea compatible con SL.
Las leyes de promocion deberian beneficiar a las pymes argentinas y no a las empresas grandes y a las multinacionales, esto, obviamente si la ley es bien aplicada, va a beneficiar al pais. Que el desarrollo sea software de codigo abierto o "libre" o no, no hace la diferencia. Para librarnos del imperialismo y el dominio extranjero son necesarios , entre otras cosas, desarrollos cientificos y tecnicos locales. Hoy en dia la industria del sofware en Argentina es minima y los desarrollos vienen del extranjero y los beneficios que traen al pais son minimos y esto es aplicable a cualquier modelo de desarrollo.