Quién se ocupa de jerarquizar las noticias, es la pregunta que se formula Francis Pisani en un artículo que publica hoy el diario El país. La pregunta lo lleva a investigar el diseño de las interfaces de los diarios digitales, para identificar algunas regularidades comunes a los distintos casos: Clarín.com, la versión online del Washington Post, y el sitio de información sobre tecnologías News.com, entre otros. Las regularidades, vistas desde un punto de vista más macro, y con cierta estabilidad temporal, suelen constituir tendencias.
La ocasión es buena para retomar algunas cuestiones planteadas por Gerry McGovern, otro de los columnistas de El País, sobre el verdadero precio del contenido (07/03/06), afines a los temas que se trataron en la Jornada de Periodismo Digital de Clarín (10/03/06), y de algunas notas que publicamos en educ.ar, con referencias al libro República.com. Internet, democracia y libertad (2001) de Cass Sunstein.
El estado de la blogósfera, conformada por el conjunto de los blogs, es 60 veces más grande de lo que era hace tres años, estima David Sifry, CEO de Technorati; Technorati.com indexa el contenido de 30 millones de blogs, y registra uno nuevo por segundo. “A ese ritmo es imposible leer todo lo relevante sobre un tema”, señala Sifri, y afirma que el desafío es encontrarle sentido “a esta monstruosa conversación y encontrar la información más interesante”.
Esta selección o filtro de la información fue y sigue siendo uno de los principales temas de discusión en las salas de redacción de los diarios, y de producción de los programas de radio y televisión. Estas decisiones responden y, al mismo tiempo, contribuyen a la identidad de las sociedades a las que se dirigen -explica Pisani-; la dinámica nunca es lineal, sino compleja, cíclica. Sin embargo, con el desarrollo de los blogs y del llamado periodismo participativo, algo está cambiando en este proceso.
El contenido no es neutral: aporta valor o lo destruye
El debate que generó el nuevo diseño de Clarín.com es un indicador del valor que cobra la arquitectura de la información, en el contexto de la sobresaturación de información. A diferencia de otras críticas que destacaron el formato blog del nuevo diseño y la prioridad que este le otorga a las noticias de último momento, el análisis de Pisani pone el acento en el cambio de las categorías tradicionales por una “nube de etiquetas” o lista de palabras claves del día, en letras de distintos tamaños según la frecuencia de su aparición.
Estas nuevas formas de indexación de la información, en la línea de la versión digital del Washington Post, se complementan con otras categorías como la de “los artículos más leídos” o “los más comentados”, que jerarquizan lo que la comunidad considera más importante. “La pregunta ahora es saber hasta qué punto se puede confiar a los lectores la jerarquización de la información”, porque algo que funciona muy bien en sitios como Slashdot.org o Kuro5hin.org, que cuentan con mecanismos de control colectivos, puede resultar más problemático en un sitio para el público en general.
Pisani parece dudar de la efectividad de estas nuevas arquitecturas para ordenar la información, que están orientadas teóricamente a propiciar una navegación más autónoma por parte de sus usuarios. Otra serían las conclusiones si miráramos este problema desde otra perspectiva, como la que adopta Carlos Scolari para definir a la wikipedia como un vivisistema. Cabría esperar entonces una suerte de autocorreción u autoorganización de la información, producto de la creación colectiva.
Como si el escenario no fuera lo suficientemente complejo, la nota de McGovern en El País agrega otro eje de análisis: el contenido que se publica no es neutral: aporta valor o lo destruye. Es fácil y económico publicar todo lo que se tiene a mano, pero el exceso de información se transforma en un problema cuando los contenidos “de relleno” desvían la atención del contenido realmente valioso. En una era de sobresaturación de información –sostiene McGovern-, la gestión del contenido deberá concentrarse en la selección de los mismos.
La nota completa de Pisani, en su blog: El estado de la blogosfera y de su economía
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Acordando con el texto de Carolina, deberiamos agregar que la nube de etiquetas dificultan saber que el cielo es celeste. Es decir, es muy complicado encontrar algo y utilizar los servicios. Se olvida el caracter estrategico de la Arquitectura de la Informacion.
Me pareció muy interesante el tema tratado, es uno de los problemas que tenemos en la escuela, tenemos que estar atentos a la información de búsqueda que le damos a los niños, por que dentro de algunos sitios se filtran otros no requeridos, pero bueno, esta todo OK.