Convocado por Manuel Castells, que presidió la sesión inaugural, tuvo lugar en Los Ángeles, California, el 6 y 7 de octubre, el simposio "El surgimiento global de la comunicación horizontal: redes sociales, sociedad civil y los medios de comunicación".
En el mundo abundan simposios y seminarios dedicados a las TIC, y si bien ocasionalmente en ellos se discuten temas llamativos u oportunos, rara vez descuellan por la profundidad, el conocimiento previo o las referencias políticas apropiadas, y sobre todo carecen de una mirada compleja y diversa capaz de encarar los temas de marras con el detalle y el cuidado que se merecen.
Afortunadamente existen en el mundo instituciones señeras e investigadores de relieve que compensan estos desvaríos y que ayudan a plantear problemas y formular atisbos de soluciones (o al menos programas de investigaciones coadyuvantes a tales fines).
Es el caso del Centro Annenberg para las Comunicaciones, dependiente de la afamada Annenberg School for Communication, que viene trabajando desde hace varios años buscando establecer una cartografía de la sociedad digital, y más particularmente del propio Manuel Castells, quien después de haber pasado 25 años en Berkeley, cinco en la UOC –Universitat Oberta de Catalunya–, en España, ha decidido que la mejor manera de auscultar qué sucede en estos territorios es tener un punto de anclaje en la costa Oeste.
El seminario que acaba de finalizar es el tercero de este nivel realizado en los últimos tres años, y en esta ocasión estuvo enderezado a analizar con sumo detalle qué relaciones políticas emergen o son facilitadas por la producción horizontal –o par a par– hecha posible por las tecnologías digitales.
Consistió en tres paneles dedicados respectivamente a los siguientes temas: Comunicación horizontal y la sociedad civil, en el que John Downing, profesor de la Universidad del Sur de Illinois en Carbondale, propuso comprender cómo los medios sociales (incluyendo en particular a los emanados del software social) se integran en los movimientos sociales.
En esa mesa inaugural Alfonso Gumicio, perteneciente al Communication for Social Change Consortium, insistió en la diferencia entre periodistas (que informan) vs. comunicadores (que movilizan) y en el objetivo de estos últimos, que es que los colectivos y los destinatarios se apropien de los medios de comunicación. Porque en rigor de verdad el 90% de los contenidos de internet no tienen ningún sentido para el 90% de la población, con la consiguiente necesidad de generar una nueva ecología mediática internetiana centrada alrededor de la noción de relevancia.
El coreano Myoung-Joon Kim, de MediAct, manifestó que si bien en su país todo el mundo está conectado no por ello se han disuelto mágicamente los problemas sociales, habiendo emergido curiosamente varios más que difícilmente están siendo bien analizados y mucho menos aún cuestionados.
Sasha Costanza-Chock, doctorando de la escuela de comunicación de Annenberg –y uno de los dos padres intelectuales del simposio (el otro es Manuel Castells)– insistió en las dimensiones translocales y transnacionales de los movimientos sociales desde siempre, aunque lo que sí ha emergido como novedad son los procesos de comunicación y de circulación de experiencias (https://docs.indymedia.org).
Los otros dos paneles estuvieron dedicados a la Comunicación Horizontal y las Industrias de los medios. En este último participaron el conocido activista digital Evan Henshaw de Plath-odeo.com, y Ernest Wilson, quien hace un tiempo actuó en la Federal Communication Commission y quien hizo unas bellas endechas acerca del acceso a los medios digitales como bien público. Quien se destacó en esa oportunidad fue Danah Boyd, investigadora visitante de la ACC con un interesante alegato a favor de My Space como espacio de comunicación alternativo propio de los nativos digitales.
El simposio fue cerrado con un tercer panel presidido por Jonathan Aronson, director del Centro y en el cual Jeff Cole, director del Center for the Digital Future, volvió a presentar detalles cada vez más refinados de su investigación Surveying the Digital Future -que había anticipado en al reunión de San Andrés en junio pasado-; Gigi Sohn presidente de Public Knowledge, brindó un brillante alegato acerca de la necesidad de no perder los bienes comunes del espectro digital y fue esta la oportunidad de educ.ar de poner en conocimiento de un público académico y crítico, de altísimo nivel, las tareas realizadas en los últimos tres años.
Si bien habíamos hecho algo parecido en la reunión de OLPC en mayo, en esta oportunidad los resultados fueron mucho más desmenuzados: mostramos largamente nuestro camino híbrido, que trata de combinar las estrategias top-down (políticas públicas) y botton-up (prácticas autoorganizadas) y revelamos y propusimos algunos conceptos para tratar de avanzar en un terreno en el que rara vez hay prácticas interesantes (y sí mucha crítica voluntarista) o en el que, al revés, se acuñan conceptos de un detalle maravilloso, pero totalmente inaplicables.
Las treintena de participantes saludó entusiastamente nuestro proceso de alfabetización digital, que se encontró en un nivel muy diferente de todos los discutidos o aludidos en la reunión, ya que combina en dosis siempre mejorables (y sobre todo necesitadas de una escala mucho mayor) –pero también bastante inéditas– un detallado inventario y propuesta de apropiación de las tecnologías por parte de los docentes con un esfuerzo explícito por redefinir y reducir la brecha digital.
En el Centro Annenberg se realizó también, a comienzos de octubre, un taller sobre la teoría de redes organizado por Manuel Castells, Peter Monge y Noshir Contractor -autores de un importante libro sobre el tema: Teoría de las redes de comunicación-. Francis Pisani resume en su blog las principales ideas trabajadas durante este seminario, que estuvo dedicado a los mecanismos de funcionamiento de las redes.
Pisani destaca cuatro principios o mecanismos básicos: la diversidad, el tiempo, la complejidad, y el espacio y la política. Cada uno merecería una breve explicación, pero en todo caso lo que destaca Pisani es que estos mecanismos son coherentes con -o retoman- la forma en que Castells describía a la globalización en el tomo I de La era de la información: La Sociedad en red (2001).
Cuando el poder y la economía de la información funcionan en red, y la propiedad de los medios de producción supone no tanto el derecho a explotar como el derecho a excluir, la concepción de Castells es productiva para comprender la naturaleza compleja, cambiante y conflictual de los fenómenos socio-culturales.
Una breve referencia a cada uno de estos principios puede verse en su blog: http://pisani.blog.lemonde.fr/pisani/
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