A partir del martes 8 y hasta el domingo 20 de abril, como desde hace diez años para estas fechas, cinéfilos y curiosos con ganas de ver películas procedentes de países y cinematografías de lo más variadas se dan cita en el Festival de Cine Independiente de Buenos Aires.
El Festival organizado por la Secretaría de Cultura del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, y con el auspicio de importantes instituciones y empresas nacionales e internacionales se reafirma en su objetivo original, tal como señala el crítico de cine Sergio Wolf, su flamante director artístico - recientemente entrevistado por Educ.ar - : "Dar a ver y ayudar a hacer" parte del cine más anticonvencional, provocativo y libre que difícilmente se exhibe en el circuito de salas habitual. Se trata de una gran ocasión para compartir una fiesta de cine.
En el conjunto de las 427 películas (contando largos, medios y cortos) distribuidas en la programación de las diversas secciones competitivas, focos, retrospectivas, muestras y rescates están los nombres de cineastas consagrados (Theo Angelopoulos, Peter Bogdanovich, Manoel de Oliveira, Brian De Palma, Sidney Lumet, Werner Herzog, Hsiao-hsien Hou), revelaciones y descubrimientos maravillosos de firmas ahora familiares y muy queridas para los habitués del Festival (Chantal Akerman, Olivier Assayas, Isaki Lacuesta, Harun Farocki, Pedro Costa, Naomi Kawase, los hermanos Kaurismäki, Todd Haynes, Guy Maddin, Takashi Miike, Pere Portabella, Gus Van Sant, Carlos Reygadas, José Luis Guerín), y muchísimos nombres de ilustres desconocidos que al final del Festival pasarán a formar parte de las sorpresas agradables o de las experiencias olvidables del público. La invitación insta a aventurarse al riesgo de equivocarse, más que a quedarse en la comodidad de ver sólo más de lo mismo.
El Festival cuenta con nueve sedes, a lo largo de la ciudad, a las que este año se suma el reinaugurado Teatro 25 de Mayo, en el barrio de Villa Urquiza. Para las funciones comerciales de todas las salas del Festival los estudiantes y jubilados tienen descuento en las entradas, las que pueden adquirirse a $4 (cuatro pesos), siempre exhibiendo la documentación correspondiente. También se ofrecen en el cine Atlas Santa Fe 1 y 2 pases gratuitos para estudiantes universitarios y terciarios, con entradas limitadas que se entregan entre las 10 y las 13 hs para cualquiera de las funciones del día.
Además, los fines de semana, se proyectarán gratuitamente al aire libre películas argentinas premiadas y/o destacadas en ediciones anteriores del Festival.
¿Cómo elegir entre tantas películas?
En esa inabarcable desmesura existen tantos recorridos posibles como espectadores. Aquí les ofrecemos un recorte con comentarios y trailers de una serie de películas con novedosas miradas cinematográficas sobre la infancia y la adolescencia, que esperamos resulten de interés para docentes, padres y educadores de todo tipo.
Una semana solos, de la directora argentina Celina Murga, que compite en la Selección Oficial Internacional, trata sobre niños y adolescentes a la deriva en la geografía de un barrio privado. También en esta competencia figura Flower in the pocket (Flor en el bolsillo), del director malayo Seng Tat Liew, donde se retrata la vida de un padre soltero y sus dos hijos, punks en miniatura, expertos exploradores de las diversas formas de la libertad.
Flower in the pocket (Malasia, 2007, 97 min.)
Cochochi, del mexicano Israel Cárdenas y la dominicana Laura Amelia Guzmán, cuenta la historia de dos niños (hermanos en la vida real) que por encargo de su abuelo tienen que llevar unas medicinas al corazón de la Sierra Tarahumara. La travesía de estos niños y el naturalismo de la narración nos traerá a la memoria el exquisito film ¿Dónde queda la casa de mi hijo?, del realizador Abbas Kiarostami.

Cochochi (México, 2007, 87 min.)
Little Moth, del director chino Peng Tao, sin apelar al chantaje sentimental del espectador, relata la historia de una niña oriental con dificultades motrices que es vendida a una pareja para ser explotada como mendiga. Pas a nivell, del catalán Pere Vilà i Barceló, narra la historia de un post adolescente que acaba de culminar sus estudios e inicia un extenso verano que resultará un paréntesis vital antes de dar paso a su vida adulta, un futuro que, como a muchos, lo condena a formar las filas del mileurismo (jóvenes europeos cuyos ingresos no suelen superar los 1.000 euros al mes).
Charly, de la actriz y directora francesa Isild Le Besco, es una historia protagonizada por un chico de catorce años. La película se propone descomponer toda clase de imagen postal de la adolescencia para mirar esa edad en ebullición con autenticidad, y corrida de los lugares comunes.
En Año uña, del mexicano Jonás Cuarón, con fotografías de su hermano y su novia, este realizador creó una historia en la que un púber se enamora de una joven, "algo así como La Jetté remixada por el Linklater de Slacker y Rebeldes y confundidos", dice en la reseña del catálogo del Festival.
La influencia, del español Sergio Aguilera, nos muestra la vida de una madre soltera y sus hijos. Protagonizada por Paloma Morales junto a dos de sus hijos reales, traza el camino de una familia ordinaria hacia una suerte de locura extraordinaria.
Holunderblüte (Retoño mayor), del director polaco Volker Koepp, hace el seguimiento, durante un año, de un grupo de chicos que viven con sus familias en un lugar detenido en el tiempo llamado Kaliningrado (ciudad portuaria, actualmente perteneciente al territorio ruso). Los adultos no aparecen en pantalla salvo a través de los diálogos y las anécdotas, no siempre candorosas, que narran los mismos niños.
Podemos sumar a esta lista Paranoid Park, del reconocido Gus van Sant, un realizador que ya ha dado sobradas pruebas de su interés y virtuosismo para filmar los perfiles más ominosos de los adolescentes del siglo XXI. En esta oportunidad el relato se desencadena a partir de una muerte anónima que trastoca la monotonía de un pequeño pueblo de Portland (EE.UU.), mientras los adolescentes andan en skate, se enamoran y juegan con videojuegos. Uno de ellos, parece saber más de lo que declara sobre esa misteriosa muerte.
Le voyage du ballon rouge (El viaje del globo rojo), se inspira en el recordado film El globo rojo (Albert Lamorisse), premiado en Cannes en 1956. Aquí el director taiwanés Hou Hsiao-hsien traslada la narración a nuestros días, se corre del sentimentalismo metafórico del relato original y se deja llevar por el globo, que flota entre las vidas del pequeño Simón, Suzanne, su madre marionetista, interpretada por Juliette Binoche, y una niñera taiwanesa cinéfila regalándonos una bella relectura de este clásico francés.

Le voyage du ballon rouge (Francia, 2008, 113 min.)
La británica Kim Longinoto, presenta Hold me tight, let me go (Agarrame fuerte, soltame). Esta directora instala su cámara en un colegio pupilo de Oxford al que asisten niños con trastornos emocionales y problemas de comportamiento que no encajan en las escuelas comunes. Los maestros desarrollan intensas relaciones con cada uno de sus alumnos (hay cerca de tres adultos disponibles para atender a cada niño). La cámara observa en detalle la vida de estos niños y nos abre muchos interrogantes acerca de cuán inclusivo resulta el sistema educativo ante los chicos problemáticos.
Doubletime es un documental de la realizadora Stephanie Johnes que nos introduce en el mundo de niños y adolescentes que en Estados Unidos saltan a la soga como práctica deportiva. Existen dos asociaciones que compiten en esta disciplina, una blanca de clase media, que pone el énfasis en lo atlético, y otra negra, que tiende más a la danza y el espectáculo. La película puede ser apreciada a simple vista como un documental de deportes, aunque en el fondo permite algunas inesperadas lecturas políticas.
Children of the sun (Los niños del sol), del israelí Ran Tal, ofrece un collage, compuesto por material de archivo y homemovies, que recorre la experiencia de vida colectiva en los kibbutzim de las décadas del 20 y del 30, poniendo el foco en aquellas generaciones de niños nacidas en el marco de ese proyecto comunitario al margen de la tradición capitalista.
Casa mía (Mi casa), de la italiana Debora Scaperotta, se centra en la historia de dos chicos de catorce años que viven solos en la afueras de Bucarest. Alex y Petronel abandonan sus respectivos hogares y andan por mundo como adultos independientes. Alejados de la vida familiar intentan olvidar una infancia no muy plena y encauzar su futuro. La cámara se acerca a la subjetividad de cada uno de estos niños, y nos ofrece sus particulares miradas del mundo.
A swedish love story (Una historia de amor sueca), del sueco Roy Andersson, cuenta la historia de amor entre dos chicos de catorce años, con una audacia inusual porque se anima a registrar la sensualidad e intensidad de los cuerpos y las emociones de estos adolescentes, dejando como fondo el oscuro retrato de sus familias, para focalizar el relato en la amorosa y tierna relación de los protagonistas, refugio frente a un entorno adulto de hostilidad y locura.

A swedish love story (Suecia, 1970, 125 min.)
La pareja de documentalistas italianos integrada por Angela Ricci Lucchi (artista plástica, pintora y acuarelista) y Yervant Gianikian (arquitecto de formación) son los creadores de Ghiro ghiro tondo, título que alude a los versos de una canción popular infantil. A partir del rescate de objetos del pasado confeccionaron un increíble y amplísimo catálogo visual de juguetes antiguos sobrevivientes de las primeras infancias alteradas por las dos guerras mundiales. Esas miniaturizaciones realizadas con materiales precarios, propios de tiempos de hambrunas, plagados de amenazas tras las sombras del fascismo y el nazismo, al igual que los niños, son también testigos y testimonios, muchas veces invisibles, de una época. Estos realizadores, dispuestos a extender los límites del cine, desarrollaron un delicado y artesanal trabajo de montaje donde el pasado es revisitado, recatalogado y resignificado. Se trata de mirar el pasado para hablar del presente.
En la Competencia Oficial de Cortometrajes hay otras opciones de cine alrededor de la infancia y la adolescencia: El chico, de Javier van de Couter; Collar de sapos, de Lucía Cornejo; Estamos bien, de Benjamín Naishtat; Home movie, de Sergio Brauer; Tres juntos, de Laura Citarella. Asimismo en la Muestra de cortos argentinos podremos ver: Feliz cumpleaños, de Matías Zanotto; Limbo, de Celeste Cid; Pablo y Victoria, de Tomás Binder.
Una última recomendación, no dejen de clickear sobre los links de esta nota; detrás de cada uno hallarán videos, anticipos de estos tesoros escondidos que guarda el extenso programa de películas que nos ofrece el BAFICI este año en el que se celebra su primera década.
kim longinotto es una directora britanica. recomiendo Divorce Iranian Style
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