Con numerosos logros, que pueden consultarse en este anuario, educ.ar cierra un año de trabajo y les desea felicidades para el 2007.
En el momento de redactar este anuario estamos viviendo una de las transformaciones más importantes de educ.ar desde que este equipo se hizo cargo de la conducción, tres años y medio atrás.
A saber: después de una prehistoria de rediseño organizacional que revisó lo actuado, y después del armado de un equipo de trabajo para sentar los nuevos rumbos pasamos por dos etapas bien diferenciadas. La primera –desde los inicios del 2004 hasta el primer trimestre del 2005– consistió en otear el horizonte, hacer alianzas, definir líneas de trabajo y, sobre todo, lanzar la colección de CD y preparar la mudanza, una tarea bien compleja y que había fracasado antes numerosas veces.
El 2005 fue básicamente transicional, aunque incluyó una nueva dimensión con la incorporación de la incipiente pata televisiva, en agosto. Pero el grupo de TV era pequeño, convivía con nosotros, tenía un financiamiento apenas inaugural y muchas cosas estaban aún en discusión, mientras la rama Internet de Educ.ar S.E. daba los primeros pasos en el e-learning y estaba lidiando con una tecnología obsoleta y entreviendo una migración de contenidos que nunca llegaba a buen fin.
La tercera fase se disparó con todo en el primer trimestre del 2006. La rama Televisión se mudó a la sede de la calle Pacheco de Melo, hubo que acondicionar mínimamente el edificio, mientras el Ministerio de Educación nos entregaban en comodato tanto ese lugar como un edificio en la calle Tinogasta para lanzar a pleno nuestro taller de reciclaje de comuputadoras. El e-learning se convertía en una de las joyas de la corona, con más de 5000 egresados al día de hoy, e iniciábamos el proyecto Par@ educ.ar.
Este proyecto fue una bisagra porque implicó al mismo tiempo tres acoples claves. Un trabajo día a día con especialistas y docentes, patrocinado por Microsoft, y la generación de contenidos actualizados de primer nivel. El armado de una comunidad temática de docentes, que debe integrarse con el Espacio de innovación docente, pero sobre todo la territorialización de nuestra tarea con un inicio espectacular en febrero del 2006 en el Colegio Lasalle, de la Capital Federal, y con una coronación no menos impresionante en la Universidad de La Punta, en San Luis, a fines de octubre.
Mientras, estamos a punto de hacer nuestra postergada migración tecnológica, hemos avanzado en forma compleja pero irreversible en la institucionalización de la Sociedad del Estado y la integración interactiva con la TV está en su mejor momento, aunque recién estamos en las etapas del diseño.
Con cerca de 75 personas trabajando, debiendo articular numerosas dimensiones, tareas y proyectos, rotando permanentemente el eje de nuestras preocupaciones principales, todo nos lleva inevitablemente a la cuestión de la temporalidad organizacional.
¿Cuál es el mejor "tempo" para educ.ar en relación con los actores y los miles de factores coadyuvantes que la tienen como protagonista, pero que al mismo tiempo la condicionan y permanentemente tratan de arrastrarla en una u otra dirección?
¿Hay que ir más rápido o más despacio? ¿Hay que integrar más equipos con personal externo o desarrollar más las capacidades internas? ¿Hay que salir más a la calle o trabajar más en el laboratorio? Todas las preguntas son válidas y no hay respuestas únicas ni inequívocas.
Joel de Rosnay, un gran biólogo francés, refiriéndose a la temporalidad celular comparaba el latido del corazón del ratón –que pesa 30 gramos y vive sólo dos años– con el de una ballena, que pesa de 30 a 100 toneladas y vive 100 años. Casualmente ambos habrán usufructuado un corazón que latirá 1500 millones de veces en cada caso (latidos mucho más rápidos en el caso del ratón, lentísimos en el de la ballena).
¿Cuál es la mejorar temporalidad para una organización? ¿La del ratón o la de la ballena? ¿Cuál es mejor estrategia para educ.ar, la de un consumo rápido o lento de oxidantes? ¿Existen dietas organizacionales, como las hay personales?
Mientras nosotros nos hacemos estas preguntas y laboramos acorde para contestarlas, los invitamos a visitar nuestro anuario que refleja mínimamente los enormes esfuerzos, las ocasionales frustraciones y las alegrías inmensas que nos deparó este año en educ.ar.
Gracias a los docentes, a los padres y a los alumnos por haber respondido a nuestro convite permanente por una educación mejor. Gracias a todo el personal de educ.ar por seguir haciendo de esta organización un laboratorio de aprendizaje permanente.
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