El viernes pasado, 30 de mayo, murió el Dr. Fernando Ulloa, referente del psicoanálisis argentino, y uno de los fundadores de la carrera de Psicología de la UBA.
Profesor Honorario de la UBA, miembro del Comité de Ética para la Ciencia y la Tecnología de la Secretaria de Estado para la Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva, asesor clínico y supervisor institucional de diversos proyectos ligados a la planificación y conceptualización de la práctica de la salud mental, autor de varios libros e infinidad de artículos obre su especialidad, Ulloa fue también un luchador por los derechos humanos.
La importancia de su labor profesional y académica le valió en 1999 su inclusión en una lista de cuarenta personas reconocidas por la ONU por su trayectoria y sus contribuciones al campo social.
Próximamente se publicará Al gran pueblo argentino salud… mental, libro sobre la salud en el espacio político argentino, en el que trabajaba últimamente.
Destacamos dos notas (una de las cuales incluye una entrevista a Ulloa, de donde tomamos la frase con la que titulamos esta noticia), y una nota del psicoanalista sobre “Desamparo y creación”, donde expone sus tesis sobre la crueldad y la ternura.
"Desamparo y creación", por Fernando Ulloa
Las “numerosidades sociales”, de duelo
Nota de Pedro Lipcovich en Página/12 del 2/6/2008
ME PRODUCE UN ENORME PESAR SU FALLECIMIENTO A UN HOMBRE QUE HIZO TANTO POR NUESTRA CARRERA, (AHORA FACULTAD) DE PSICOLOGÌA EN TIEMPOS DONDE REINABA LA INTOLERANCIA Y LA IGNORANCIA HACIA NUESTRA PROFESION, QUERIENDO QUE SIEMPRE OCUPARAMOS EL LUGAR DE AUXILIARES DE LA MEDICINA. EL DR. ULLOA FUE UNO DE LOS TANTOS QUE LUCHO POR NUESTRA INDEPENDENCIA COMO FACULTAD Y POR CREAR UNA CLARA CONCIENCIA ENTRE TODOS DE QUE SOMOS UN SABER CIENTIFICO INDEPENDIENTE DE LA MEDICINA Y DE PODER AMPLIAR NUESTRO CAMPO PROFESIONAL. POR ESO ME DESPIDO DE USTED, DOCTOR, DANDOLE MI ENTERO AGRADECIMIENTO POR HABER LUCHADO TANTO CON NOSOTROS EN ESAS EPOCAS TAN DURAS. MI MAS SINCERO RECONOCIMIENTO Y MI PESAR A SU FAMILIA
Hoy me enteré de su fallecimiento y lo lamenté enormemente. Atendió en su domicilio, sin cobrar un sólo peso a nuestro equipo de profesionales- en su mayoría pSICOLOGOS- del Hospital Castex de San Martín. Y fue a adiestrar grupos en su tarea de difusor de
institucional. Era un grande en lo suyo. Irreparable pérdida. Y además una buena persona. Martha Silva