El portal educativo del Estado argentino

educ.ar en YouTube

La Sociedad de la Información a medio hacer/deshacer

No hay término más vacuo que el de "sociedad de la información": de tanto repetirlo se lo ha vaciado de sentido. A fin de reconstruirlo y convertir a la noción en un concepto útil, hay que dejar de declamar y dedicarse más a hacer. Aquí contamos lo que venimos haciendo en educ.ar para reinventar la idea y convertirla en proyectos tangibles y apropiables.

2005 fue un gran año para educ.ar, probablemente el más prolífico y productivo de sus cinco años de existencia. En octubre del 2005 visitaron nuestras páginas 920.000 personas, contra 480.000 del mismo mes del año anterior. En el 2005 publicamos 7 nuevos títulos de nuestra colección de CD (y 3 en el año el anterior), de los que fueron pedidas 300.000 unidades, contra 100.000 del año anterior.

¿Responde este éxito de convocatoria y de producción de educ.ar a un buen año en términos de desarrollo de la sociedad de la información en la Argentina? Sí y no.

Sí, porque todo lo que achique la brecha digital, genere potenciación de los consumidores de internet, facilite el acceso a los arcanos de la red, y básicamente implique neoalfabetismos digitales y multimediales es más que bienvenido.

En este sentido, en educ.ar tenemos mucho de que enorgullecernos y alegrarnos por haber contribuido en la dirección de una reducción de las desigualdades y las limitaciones de acceso al ciberespacio. Porque contribuimos a diseñar docentes y alumnos “más digitales” gracias a nuestro sistema de weblogs, a nuestros cursos de capacitación a distancia, a nuestros entrenamientos presenciales, a nuestra formación de una comunidad docente, a nuestros trabajos grupales a través de las escuelas satelitales interconectadas, nuestro taller de reciclaje, etcétera.

Sin embargo, nuestro principal aporte está en otro lado, y nuestro déficit es no menos notorio. Y por eso decimos que nuestra deuda con la sociedad sigue siendo mayúscula.

Si de algo nos jactamos es de haber contribuido en forma decisiva a generar una epistemología y una ideología pro digital clara, explícita y contundente. Para nosotros las computadoras no son meras herramientas, la domesticación del software no es una mera técnica, el aislamiento del aula de las tentaciones digitales no es ningún mérito, y la dificultad que los docentes tienen para meterse de lleno en el mundo digital es el desafío más importante y crucial de todos.

Si una década atrás alguien cínicamente pudo decir que "soy TV-visto, luego existo", algo semejante pero mucho más radical está sucediendo en el universo de internet. Para una empresa u organización hoy no estar en la Web es lo mismo que no existir. Pero para un docente o alumno, para un investigador o un analista, para un trabajador del conocimiento o para un creativo (todos los chicos lo son y crecientemente los adultos también) no estar en la web es no sólo no existir, sino además privarse de participar en las conversaciones que importan acerca del diseño de la cotidianidad y la invención del futuro.

Ya no se trata empero de tan sólo tener una página web, o de manejar más o menos bien el e-mail. Se trata de pertenecer a las tribus del pulgar y a los magos de la pantalla, a los colectivos de creación colectiva y a las comunidades de intereses a distancia. Se trata de formar parte de las huestes de “linkedin” o de “orkut”, de “myspace.com” o de “del.icio.us”, de “flicker” y de “writely”, de “youtube”, de “google video”, de “43.places.com” o de “blogger”.

No estamos hablando en jerigonza ni perdiéndonos en jerga técnica. Estamos remitiendo a una serie de servicios de la Web 2.0 que están reemplazando en forma acelerada a las páginas estáticas, al html tradicional y a la forma televisiva en que se usaba la web cinco o diez años atrás.

Hoy estamos ingresando masivamente –y con los jóvenes a la cabeza– en un mundo de inmersión, interactividad, conocimiento compartido, saber colaborativo, migrando hacia un aprendizaje cada vez más centrado en el conocimiento de los pares, el autoconocimiento y el aprendizaje en la acción.

Con métodos como la simulación, el blended e-learning, el conocimiento (embebido) contextualizado, la producción colaborativa y la televisión interactiva, la idea (y la práctica) de lo que es saber, conocer y comprender, cambió y cambiará en forma irreconocible en los próximos años.

Una auténtica sociedad de la información será aquella donde estas innovaciones incipientes se conviertan en valores sociales compartidos. Donde los chicos ya no detesten ir a la escuela sino que la vean como una prolongación de su cotidianidad. Donde las absurdas oposiciones tiza y pizarrón vs. computadora e internet sean un chiste y donde las potencias instituyentes y el asombro de la juventud no terminen enfrentadas en una guerra generacional (en la que todos perdemos) y consumidas por el imaginario instituido.


Privacidad y condiciones de uso

© educ.ar. Todos los derechos reservados
Educ.ar S.E. - Saavedra 789 - Ciudad de Buenos Aires - C1229ACE
Tel / Fax: 54-11-5129-6500 (rot.) - Argentina

Portal educ.ar Canal Encuentro Canal Pakapaka Presidencia de la Nación Ministerio de educación