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¿Cómo leemos los argentinos?

Según un estudio elaborado por la Fundación El Libro y la Universidad de San Andrés la mayoría de los encuestados lee habitualmente libros, diarios y revistas, y uno de cada tres lo hace por placer.

La encuesta fue realizada sobre una base total de mil personas, divididas en dos muestras. La primera fue tomada a más de quinientas personas de todas las edades en diversos puntos de la Ciudad de Buenos Aires y Gran Buenos Aires. A su vez, el sondeo fue completado con quinientos asistentes a la última edición de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires.

Según el informe, uno de cada tres lee por placer, lo que representa el 38 por ciento de las personas entrevistadas. En tanto, el 33 por ciento de los encuestados señaló que desarrolla el hábito de la lectura por motivos de estudio y formación, y el resto sostuvo que lo hace por "ganas de informarse".

Asimismo, el 86 por ciento aseguró leer libros y el 80 por ciento lee también diarios. Y tres de cada cuatro personas consumen revistas. Las novelas (19%), los libros de estudio (17%) y los clásicos de la literatura (12%) encabezan el ranking de los textos más leídos. El listado continúa con lecturas para profesionales, poesía, ensayos y cuentos, entre otros géneros.

Según el trabajo, además, la presencia de internet modificó los hábitos de lectura. Así, uno de cada tres entrevistados lee las versiones digitales de los diarios. Otro dato interesante: el 21% de los que cursan un posgrado descarga los libros que lee a través de internet, mientras que en el caso de los que cursan algún terciario ese porcentaje asciende a 27 por ciento. Los niveles de descarga de libros descienden considerablemente en el caso de los que completaron su formación universitaria (13%) y de los que poseen primaria completa (14%).

Por último, considerando el nivel de estudios de los consultados, el informe indica que quienes menos leen son aquellos que tienen solo el primario completo, con un 55% del total de la muestra. Entre los que más tiempo dedican a la lectura, se destacan los que tienen un título de grado, quienes cursan un posgrado o ya lo han terminado y aquellos que están cursando la educación primaria y secundaria.

Sobre la Fundación El Libro

Se trata de una entidad civil sin fines de lucro que está constituida por la Sociedad Argentina de Escritores, la Cámara Argentina del Libro, la Cámara Argentina de Publicaciones, el Sector Libros y Revistas de la Cámara Española de Comercio, la Federación Argentina de la Industria Gráfica y Afines, y la Federación Argentina de Librerías, Papelerías y Afines.

Tiene como objetivo la promoción del libro y el fomento del hábito de la lectura. Realiza la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, la Feria del Libro Infantil y Juvenil y otras ferias provinciales. Asimismo, organiza concursos, realiza donaciones de libros a bibliotecas y escuelas de todo el país, y otorga premios en certámenes literarios y de cultura general.

Fuente: http://www.el-libro.org.ar / http://www.risolidaria.org.ar


3 Comentarios

  1. marina biassoni. Enero 18, 2008 16:27

    Creo que se deberia leer mas. En mi caso en partucular soy una adicta a la lectura.
    Hay veces en que algunos libros me parecen muy interesantes pero debido a la letra muy pequeña se tornan aburridos y los dejo.
    A veces por economizar (libros de bolsillo), en otras por llegar al lector, me interesa mucho el tema

  2. Ma Angélica. Enero 18, 2008 19:45

    Las ADICCIONES de cualquier naturaleza, no son sanas. Me parece que estimular el placer por leer para desarollar imágenes e ideas que le permitan al lector crecer, contar, escribir, soñar y quizás muchas acciones más que se podrían exponer en mayor tiempo... auqnue presiento que a tanto Marina como a mí , leer, raya en lo "enfermo".

    Es lo que me ha permitido viajar, desde las amarillas hojas de los libros de una vetusta biblioteca de pueblo, que yo vivía como si fuera Alicia en un palacio repleto de misterios, que estaban sobre los altísimos estantes de roble negro.

    Y cuando se habla de biblioteca, tengo presente al mentor de esta necesidad compulsiva de leer: un viejo y desaparecido amigo de mi familia, que en un lejano pueblo de Córdoba (Vicuña Makenna), mientras deleitaba los platos de mi madre durante la cena, algunas vecs por semana, me instaba a los 5 años, para pasar las tardes entre los viejos libros de la BIBLIOTECA DEL PUEBLO, con la excusa de la llegada de las revistas infantiles que llegaban semana a semana, por el recordado TREN "INTERNACIONAL", o "El CUYANO", del FCGSM.

    Todos los pibes esperábamos ese momento, llegaba el BILLLIKEN, PATO DONALD, MISTERIX etc etc., pero aquél sabio sencillo, no sesaprovechaba el momento y en nuestras fichas con el préstamo incluia distintos autores, cuya lectura luego, eran tema de conversación en la sobremesa, durantes sus visitas a casa...con lo que se aseguraba que había leído. Se ponía su abrigo, la gorra vasca y se despedía...

    Volví hace 8 años, después de más de 3 décadas... Ni el Cine Teatro Español, similar al Teatro Avenida en su arquitectura, ni la Biblioteca funcionaban, y me miraban con la tristeza de los parientes viejos que están muriendo.

    Conversé con cuantos vecinos del lugar habían visto por última vez a DON ALFREDO MAESTRE...

    Nadie tenía una fotografía, nadie sabía de donde vino: pero cada vez que veo a Narciso Ibañez Menta, en alguna de sus peliculas en blanco y negro, siento que es él, que quedó en las imágenes del "cinmatrografo" como solía decir...

    Cada uno de nosotros debe poner atención en un niño, y no desacreditar lo que sabe, sino estimular su potencial...

    Gracias Marina, por esta evocación que me provocaste!

  3. Lorena. Enero 22, 2008 17:49

    Me alegra que se investiguen sistemáticamente hábitos como el de la lectura en nuestro país. De alguna u otra manera, a quienes leemos estas conclusiones nos estimula a formar las propias y extender la charla en nuestro entorno. Pienso que la lectura se nos hace hábito cuando es una actitud natural en nuestro entorno cotidiano. Como experiencia personal, es "mi mundo aparte" y no me imagino sin acudir a la biblioteca o intercambiar libros con conocidos. Ignoro, sin embargo, cómo fomentar el interés por la lectura más allá de tratar a los libros como algo de todos los días, actitud que creo posible sólo con quienes comparto mucho tiempo. Estoy convencida de que, independientemente de lo que nos espere en cuanto a tecnologías de la información, nunca viviremos como realidad el presagio de Bradbury en Farenheit 451. Salud, lectores.