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Beatriz Sarlo: "Los problemas de la educación argentina no se solucionan con la tecnología, pero la formación de los maestros cambiaría con el acceso a internet"

"Suelo desconfiar de esos modelos, tipo aldea Potemkin o cuentos de hadas bienpensantes, esos relatos maravillosos en los que una aldea perdida en la selva se ha puesto a producir abanicos de plumas de ave fénix y los vende por internet, solucionando así un montón de problemas."

Por Cecilia Sagol

Educ.ar presenta una entrevista a Beatriz Sarlo. Docente, investigadora y ensayista, es una de las intelectuales más prestigiosas y populares de la Argentina, autora de una obra prolífica -ocho libros en los últimos años y habituales colaboraciones en revistas de todo tipo- y profunda sobre temas académicos y de interés general.

Sarlo domina varios campos: literatura, política, cine, cultura popular, entre muchos otros. Para esta entrevista se centra en tecnología y educación, ejes a los que vincula con otros procesos culturales y sobre los cuales ofrece una mirada diferente a la de los discursos habituales, que se centra más en las continuidades que en las rupturas.


—Internet tiene muchos detractores, pero algunos intelectuales reconocidos confían en que puede ser un genuino aporte a la democratización de la información ¿Le parece que la introducción de las nuevas tecnologías en la educación puede mejorar en alguna medida la circulación, la universalidad y la calidad del conocimiento?

—No participo de la creencia de que los problemas de la educación argentina se solucionan con más tecnología. Claramente, la cuestión social no mejoraría, y yo creo que la miseria y las carencias materiales de los alumnos son problemas que la escuela enfrenta pero no puede resolver ni hay que pedírselo, ya que cuando más se lo pidamos, cuando más se hunda a los maestros en el asistencialismo, tanto peor será la información y más débiles los contenidos que trasmitan a sus alumnos. Creo, en cambio, que la formación de maestros cambiaría enormemente con el acceso a más y más actualizadas tecnologías, en primer lugar a internet. No estoy segura de que internet sea un instrumento pedagógico en el aula, pero estoy convencida de que puede ser el instrumento de formación docente en un país donde la cultura del maestro se ha deteriorado hasta niveles increíbles, como lo muestran algunas estadísticas de consumo cultural. Estoy convencida también de que internet debe estar en la escuela como debería estar la biblioteca o la sala de mapas. Nadie decía antes que los maestros enseñaban “con la biblioteca” ni “en la biblioteca”. Los maestros enseñaban con lo que sabían y con lo que estaba en los libros. Hoy a esos libros se agrega internet, tanto para los chicos como para los maestros.


—Algunos autores ven en las nuevas tecnologías una gran potencialidad, al menos material, para una democracia más participativa, para dar a conocer organizaciones opositoras o marginales. ¿Es un paso en este sentido o ya se encargará el mundo de domesticar esta tecnología? ¿Es un aporte en esta línea o los cambios pasan por otro lado?

—Depende de los países y de las coyunturas políticas y sociales. Las ONG probablemente no podrían existir sin las nuevas tecnologías, pero los sujetos de los que se ocupan las ONG quizás no podrían cambiar su situación simplemente a través de su acceso a nuevas tecnologías. Necesitan condiciones materiales que hagan posible la asistencia técnica. A veces suelo desconfiar de esos modelos, tipo aldea Potemkin o cuentos de hadas bienpensantes, esos relatos maravillosos en los que una aldea perdida en la selva se ha puesto a producir abanicos de plumas de ave fénix y los vende por internet, solucionando así un montón de problemas.
En cuanto a la política: me parece claro que las redes clientelísticas que son una peste en la mayor parte de América Latina no se destruyen a golpes de mouse. Ahora bien, las dirigencias políticas alternativas es obvio que necesitan el acceso más amplio a todo tipo de materiales y ese acceso es posible por la existencia de internet. Y lo mismo sucede con su conexión organizativa y comunicacional.


—Si bien hay una amplia bibliografía al respecto, internet es difícil de definir: ¿es un medio?, ¿es un género? ¿Podría equiparar algunas características de internet con otros objetos sociales a los que se ha referido, como por ejemplo los centros de compras o el videoclip?

—Prefiero no hacer esas comparaciones, que me parece que no terminan de iluminar bien ninguno de sus dos términos. En una cultura que tiene como ideal, inaccesible para grandes mayorías, la libertad de mercado, es probable que muchos usuarios de internet se comporten en ella como si estuvieran en un espacio donde se eligen mercancías, se las examina, se las adopta o se las desecha. Pero, si queremos más precisión, al ser una parte muy relevante de internet todavía gratuita, la metáfora del mercado deja de ser útil bastante rápido. Cuando voy al mercado verdadero no compro cosas sin ton ni son, simplemente porque llevármelas a mi casa es fácil; el uso de internet, en cambio, todavía está regido por una idea de facilidad y de gratuidad (se paga el teléfono o una suma muy baja en los ciberlocutorios) y por lo tanto puedo traer de la red incluso cosas que sé, de antemano, que no van a servirme para nada. En cuanto a la comparación con el videoclip, supongo que proviene de la idea de sintaxis rápida. Bueno, salvo para los usuarios de fibra, con computadoras muy potentes, la sintaxis de internet es todavía “lenta”. Además, la gramática del videoclip es deliberada y precisa, mientras que nadie puede garantizar esa gramática sobre la base del linkeo o de la navegación en la página. En fin: los que piensan que internet tiene algo del videoclip, ¿vieron alguna vez un videoclip con atención?


—Entonces, prescindiendo de las comparaciones, ¿cuál sería el camino o el criterio para definir este medio/género/discurso nuevo?

—En internet se yuxtaponen, se intersectan o se suceden diferentes clases de discursos. Es bien evidente que las bibliotecas digitales poseen libros, que las revistas digitales publican artículos, los diarios cuelgan sus materiales impresos y otros especialmente preparados (que incluyen video y audio), que las páginas de las distribuidoras de cine, cuelgan trailers o fragmentos más extensos de films, que las productoras de música hacen más o menos lo mismo. También es evidente que se puede comprar casi cualquier cosa en las páginas del “mercado” digital. Además, quizás esto sería lo diferencial, en internet hay arte específicamente creado para aprovechar las potencialidades hipermediales; y también juegos y pasatiempos que trabajan con los mismos recursos técnicos. Algunas de las páginas de internet tienen la aspiración evidente de proponerse como “nuevo discurso”, es decir como un texto que utiliza sintaxis y gramáticas, tanto escritas como visuales y auditivas, que los textos anteriores a la web no exploraron o no pudieron explorar. No tengo inconveniente en que el arte digital se presente como “nuevo discurso”, aspirando en ese sentido a que se le reconozca su especificidad técnica y formal (como el cómic o el cine lo hicieron en su momento; o, un poco más tarde, el happening, la performance o las instalaciones). En cambio, tengo inconvenientes con la definición de internet como género, que me parece completamente inapropiada: ¿género de qué sistema de géneros?, ¿género de qué arte?, ¿género como la novela o la poesía épica o la pintura de retratos o el paisaje o la fotografía periodística? Para ser un género es preciso responder a una configuración, a un conjunto de cualidades que definen los textos del género y los separan de los que no pertenecen a él. En cambio, internet se caracteriza precisamente porque no separa nada, porque no dice de ningún discurso que no pertenece al medio. Esta palabra, “medio”, es la que adoptaría por ahora. De todos modos, no soy de los que piensa que una vez que se encuentra la palabra que define se solucionan los problemas.


— En una entrevista reciente realizada por educ.ar, Daniel Link decía que las ciberculturas tienen una relación mucho más armónica con la cultura letrada que con la cultura industrial. ¿Por qué le parece que la televisión nunca pudo ser una herramienta educativa? ¿Le parece que internet puede correr la misma suerte?

—Hasta hoy, mi acuerdo es con Link. Internet es mejor para los más cultos y peor para los menos cultos. No hay vuelta que darle. Y es así porque, hasta hoy, en internet hay más texto escrito que gráfica y sonido (y eso la diferencia de la televisión). No sé si este rasgo de internet se conservará o cambiará, depende de cuánto el mercado la invada no como lugar para vender sus cosas “reales” (autos, libros, medicamentos, equipos, ropa), sino sus cosas “virtuales”. Si el mercado la domina en este segundo grupo de objetos, internet podría volverse tan idiota como la televisión.


—El hipertexto, como formato de palabras e imágenes en internet implica el desarrollo de una nueva forma de leer. Hay diversos juicios sobre el grado de este quiebre. ¿Cuál es su opinión? ¿En qué aspectos se basa la diferencia?

— Quisiera pensar esa diferencia, pero sólo puedo decirle que alguien bien entrenado en la lectura no tiene dificultades ni sorpresas cuando, a través de una red de links, queda frente no sólo a textos sino a imágenes, sonidos, clips de video o lo que sea. Si un día prendo la computadora, y aparece un plato volador saliendo de la pantalla y aterrizando sobre mi escritorio, creo que tampoco me sorprendería mucho. Quiero decir que estamos dispuestos a que nada nos sorprenda demasiado ni por demasiado tiempo. Desde comienzos del siglo XX por lo menos, los públicos más populares están entrenados en la lectura de cómics, de películas subtituladas (en los países donde esa práctica es la habitual), de murales y decoraciones incorporadas a las arquitecturas, de mapas carreteros, de infografías, de ecografías, ven fetos por un monitor, etc., etc. El hipertexto más bien puede ser una agradable distracción, una distracción sin mayor sentido, o una necesidad del discurso o de la estética. Lo que me parece raro es que plantee dificultades a un público letrado. Sobre los usuarios no entrenados en la lectura habría que hacer alguna investigación para saber qué sucede, cuánto de intuitivo admite el recorrido en red y en sistema de un hipertexto.


—Todo medio plantea una relación entre las palabras y la realidad: ¿puede ser este un aspecto interesante para caracterizar a lo digital en general o a internet en particular?

—No me parece un desafío fascinante plantear la relación entre palabras y realidad desde este punto de vista. Todavía se sigue discutiendo en estética la relación entre realismo, representación, realidad, verosimilitud, etc., y todavía es la literatura la que suscita los debates estéticos más complejos; todavía la discusión iniciada por Auerbach o Bachtin sigue ocupando a gente interesante e inteligente. Y, en el caso del cine, basta leer los libros de Deleuze (que prolonga y discute a Bazin) para ver por dónde anda hoy la discusión. Por supuesto, se puede decir una montaña de lugares comunes sobre realidad y virtualidad.


—Entonces, ¿usted sugiere que continuemos pensando esa relación desde la literatura a partir de conceptos como mímesis o verosímil, o bien cree directamente que esa línea no es pertinente para pensar los textos digitales? En una pregunta anterior su movimiento fue también hacia la identificación entre la lectura de hipertextos con otros tipos de lectura. ¿Se inclina a pensar, entonces, que no hay nada fundamentalmente distinto o específico en lo digital? ¿O bien que no hay fractura o cambio con respecto a otras formas de producción y consumo simbólico?

—Lo que quiero decir es que la literatura, desde hace veinticinco siglos, fue el objeto sobre el cual los filósofos y los críticos eligieron construir el problema. Internet no posee una reflexión igualmente densa sobre sus productos. Personalmente, si me interrogo sobre las relaciones entre lengua y realidad, prefiero hipótesis más complejas que las que circulan en los papers o libros sobre comunicación. Es interesante pensar lo específico de lo digital, pero también hay que recordar que el videoarte existe desde hace más de dos décadas y, aunque reflexiones como las de Fargier son muy interesantes, todavía la estética de las imágenes móviles en el tiempo está marcada por teóricos como Deleuze, que se ocupa sólo del cine. Con esto quiero decir que no se trata simplemente de afirmar que hay que pensar una cosa para obtener como resultado una idea interesante.

—Las diferentes artes –literatura, música, pintura, etc.– han incorporado rápidamente las herramientas digitales como medio de producción. Incluso ha surgido un género artístico, “el arte digital”, y también en muchas obras hay una reflexión explícita sobre el proceso y el medio en el que se producen. ¿Cómo es su juicio como crítica cultural sobre producciones?

—He visto centenares de esas producciones. La pregunta supone que se puede tener un juicio general, como si se me interrogara sobre mi juicio en general sobre la pintura, la sinfonía, el soneto o las composiciones en la bemol.


—En su libro Tiempo pasado, señala que “las historias nacionales” que se difunden en las escuelas siguen un esquema simplificado del pasado y que esto ha sido modificado en algunos países por el quiebre de la legitimidad de las instituciones escolares y la incorporación de nuevas perspectivas y nuevos sujetos. ¿Es este el caso de la Argentina?

—En la Argentina, la versión de la historia que trasmite la escuela está debilitada por el profundo desinterés que la escuela produce en sus usuarios, los alumnos. La escuela ya no es un lugar de legitimidad simbólica, sino un lugar de pasaje (para que transcurra la adolescencia, para obtener un trabajo, para conseguir comida o seguridad). Por lo tanto lo que puede decirse allí sobre la historia está afectado por la falta de peso y de autoridad que toca a todos sus mensajes. La escuela compite en desventaja con los medios de comunicación. Pero no sólo en el caso de los alumnos, sino también en el de los maestros. Los medios son más importantes en la cultura de los maestros que las escuelas de formación docente, y ello habla del estado de la educación en la Argentina, donde un maestro probablemente le crea más a Felipe Pigna que a Halperin Donghi, simplemente porque su propia educación no le permite leer a Halperín y su contacto con los medios lo persuade de que las hipótesis conspirativas y maniqueas son más verdaderas que las explicaciones complicadas de la historia académica. Eso es lo que trato de decir en ese capítulo de Tiempo pasado. Y agrego también que la culpa de esto en parte puede atribuirse a la historia académica, que no ha sido capaz de elaborar un discurso de gran interés público. Pero el ámbito de mayor responsabilidad es el de los institutos de formación docente: si allí se enseña una historia maniquea, no veo de qué modo los maestros y profesores van a poder presentarles a sus alumnos una versión más precisa que la que ofrece la historia de divulgación mediática.

Fecha: Noviembre de 2005

Fotos: Paola Rizzi


17 Comentarios

  1. Nicolás. Noviembre 14, 2007 19:17

    Bueno,mira.. Yo estoy tratando de plagiar tu entrevista para un trabajo escolar, pero usas palabras muy que no son de mi.. Por lo tanto, pido a la pagina que baje el nivel intelectual de los entrevistados para que yo pueda seguir haciendo esto y que paresca mia..
    Desde ya muchas yuxtaponientes gracias.
    Ah, y estoy de acuerdo con la opinion de Link.
    Nicolás.

  2. Patricia Vega. Diciembre 11, 2007 18:12

    Esta entrevista confirma una vez más mi opinión acerca de Sarlo: lúcida, brillante a la hora de analizar ciertos aspectos de la realidad, como también es admirable su capacidad para relacionar el presente con la historia mundial en general. Lamentablemente, me parece que continúa siendo anacrónica (muy probablemente por propia y CONSCIENTE decisión): su discurso academicista es extemporáneo para nuestra realidad nacional, nos guste o no. No me refiero a que debería dejar de expresarse como lo hace e intentar parecerse más a Pigna o a cualquier otro "intelectual mediático"; pero lo cierto es que su mensaje sería percibido por un espectro muchísimo mayor de públicos variados e híbridos (a esto me refiero con "nuestra realidad nacional") que consumen el discurso de los medios, no el de la academia. ¿No podría pensarse en un punto medio?¿No sería de esta manera más eficaz su culturalmente enriquecedor mensaje? El discurso de la elitè intelectual de principios del siglo pasado no es interesante;gran parte de la población nacional se ve privada de comprender este tipo de razonamientos debido a este imaginario "nosotros,los altos intelectuales vs el pueblo".
    Muy lúcidas las preguntas, felicitaciones.

  3. Guillermo. Marzo 22, 2008 20:54

    Sra Sarlo.

    Tenía una inquietud ?
    Ud. esta a favor del conductismo o constructivismo.

  4. Guillermo. Marzo 26, 2008 19:51

    Creo que la tecnología ayudaría mucho a integrar muchas escuelas rurales alejadas con escuelas de zonas urbanas. Hay plataformas virtuales de aprendizaje para hacer esto. Un proyecto interesante es el de Moodle Org que básicamente es una plataforma web de enseñanza aprendizaje en donde el profesor puede subir documentación, videos y otro tipo de formato de archivos. Así como tambien se pueden generar foros en linea, chats, evaluaciones en linea, videoconferencias. Esto simula un aula virtual de aprendizaje superando las limitaciones en cuanto a distancias y disponibilidad de material de estudio. Un ejemplo a seguir es el modelo implementado en colombia por SENA. www.sena.edu.co

  5. Amine Habichayn . Agosto 4, 2008 12:45

    necesitaría comunicarme con Beatriz Sarlo para invitarla a una conferencia en el marco de los Proyectos de Mejora del INFOD. Alguien tiene algún mail de ella?? Gracias!

  6. celeste. Marzo 6, 2009 20:46

    me encanto lo que plantea el texto es la realidad de nuestra educacion.

  7. Guillermo. Marzo 11, 2009 19:24

    La sra. Sarlo debería dedicarse a su obra en vez de hablar de Borges y menos por eso atacarla a la Sra Kodama.
    Hay que dejar los celos y envidias de lado para que los argentinos de una vez por todas seamos bien mirados en el exterior.

  8. Andrea. Abril 21, 2009 01:50

    Jajaja, me matò Nicolàs. Nico aparte de plagiar, aprendè a usar el corrector de ortografìa, perdòn pero odio las faltas ortogràficas, me fuì del tema. Beatriz Sarlo, me gusto el caso de Rosa del Rìo, con respecto a la entrevista simplemente me parece una opiniòn valida como tantas, no por eso es necesario estar de acuerdo con todo.

  9. Claudia Timoner. Mayo 23, 2009 11:09

    No estoy en el área de educación y llegué aquí por una nota en el diario Los Andes (Mendoza) a Beatriz Sarlo, http://www.losandes.com.ar/notas/2009/5/23/cultura-425529.asp, un hermoso hallazgo que marcará un rumbo. Gracias y coincido excelente la periodista!

  10. Marcela Adriana Bellani. Julio 11, 2009 09:18

    Cuanta relación tiene mi preocupación como biliotecaria escolar en relación a los textos literarios,con las opiniones de la señora Beatriz Sarlo y los comentarios acerca de ellos de la gente. Como me gustaría tener el email de ella para pedirle opiniones acerca de mis inquietudes,ya que la considero una exelente profesional que aunque estemos en el siglo xxi sigue sosteniendo los valores que día a día van perdiendo vigencia.
    Agradecería si alguien puede darme su mail.
    Muchas gracias, Marcela.

  11. gladis diaz. Agosto 14, 2009 09:43

    necesito saber si pueden enviarme el correo de beatriz sarlo soy estudiante de arq. y leí una nota de ella que publicaron en el diario la nacion sobre juan jose saer... y queria hacerle unas preguntas.
    gracias.
    gladis.

  12. gladis diaz. Agosto 14, 2009 09:45

    por favor pueden enviarme el correo de beatriz sarlo soy estudiante de arq. y necesito contactarme con ella.
    gracias.
    gladis

  13. miguel amado tomé. Diciembre 13, 2009 17:55

    Estimada Betariz Sarlo. La conocí en Rosario y necesito ponerme en contacto con ella. Cúal es su mail ? Por favor necesito conocerlo. gracias

  14. Claudia Ferri. Abril 23, 2010 10:44

    Me gustaría escribirle a la señora Beatriz Sarlo, hay posibilidades de tener su e-mail?
    Gracias

  15. Matias. Junio 26, 2010 16:11

    Hola Soy estudiante de la Lic. en Comunicación Social, y estoy realizando una tesis, me gustaria comunicarme con la Sra Sarlo, ya que es la única que me puede ayudar en mi trabajo, alguien tiene alguna forma de comunicarme con ella?

  16. Mario. Marzo 5, 2011 20:46

    Toda novedad, debe ser inteligentemente incorporarda en el aula.Su uso dependerá del criterio del docente.El pizarrón , a mi criterio sigue siendo el gran instrumento y compañero de los alumnos y profesores.

    El libro,su lectura profunda, su crítica objetiva, será sin dudas el alimento de nuestros pensamientos, formación profesional fecunda, crecimiento intelectual y el docente acompañando dicho crecimiento, pautando caminos.

  17. Natalia Moron. Junio 2, 2011 12:09

    hola, me podrian pasar el mail de Beatriz Sarlo??? mi papa ha trabajo con ella un tiempo hace varios años, y le gustaria contactarla... desde ya les agradezco!