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Manuel Castells: "Es fundamental saber qué es lo que está pasando en la mente de nuestros niños hoy"
Segunda parte

"El mundo entero sigue pensando que internet aliena a la gente, la aísla, hace individuos potencialmente peligrosos, incluso asesinos. Mientras que las investigaciones demuestran lo contrario: cuanto más usas internet más sociable eres, hay más conciencia del mundo, más movilización sociopolítica, más capacidad de control sobre las instituciones, más poder de información en manos de la gente."


Presentamos la segunda parte de la extensa conversación que Manuel Castells mantuvo con el staff en su visita a la sede de educ.ar.








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—Ud. decía que un tema que hay que trabajar es el de las relaciones, los alcances y las ponderaciones de la creatividad y –o versus– la memoria. Confucio, por su parte, cuando le preguntaron si era sabio, dijo “no soy sabio, solo supe hacer algunas relaciones y unir hilos”. Quizás los pedagogos son también los que deberían ver mejor estos temas.

—Claro, pero no hay suficiente evidencia empírica para tomar decisiones. En este sentido dependemos de la neurociencia, la ciencia más importante de nuestra sociedad hoy, porque ahora sí tenemos capacidad tecnológica y científica para analizar los procesos del cerebro e introducirlos en los distintos contextos. Se está trabajando en ello muy seriamente, y pronto aparecerán datos sólidos que nos darán bastantes sorpresas. Hay mucha evidencia de que gran parte de lo que somos es pura biología, pura química y puras conexiones neuronales, y de historia personal, cultura y contexto es muy pequeño lo que tenemos en relación al resto, pero sobre eso pequeño es donde podemos actuar, y por tanto no es determinismo absoluto, podemos hacer grandes variaciones.

Entonces, la pedagogía va a depender cada vez más de la biología, más de lo que decía la vieja tradición humanista de la pedagogía. Porque los procesos mentales de los que hablamos están produciendo efectos que sólo se pueden medir a partir de un análisis de los procesos cerebrales. Si no, sólo contamos con los resultados de estadísticas de lo que hacen o no hacen los chicos. Pero ¿cómo se mide el resultado estadístico? ¿Por los resultados escolares de los chicos? Es difícil así medir los procesos mentales, porque no hay correlación, y a veces hay correlación inversa: eso lo saben muy bien los pedagogos.


—Volviendo al caso de los celulares, en la Argentina y a partir de algunas discusiones que tenían que ver con la atención o la no atención de los chicos en la escuela, se prohibió expresamente, en algunos lugares del país, el uso de teléfonos celulares dentro del aula, mientras que en lugar de prohibirlas se podrían aplicar algunas propuestas educativas interesantes vía este tipo de tecnología.

—En todas partes del mundo hay una resistencia muy fuerte al uso de celulares en las aulas; en muchas otras está prohibido explícitamente y/o el enseñante trata de controlarlo, aunque sin éxito: los niños saben manejar el celular clandestinamente. Hay un choque total de la nueva generación que ha nacido con los móviles y el conjunto de las instituciones. Los enseñantes, en ese sentido –y me incluyo– estamos luchando una batalla de retaguardia que no podemos ganar. O nos adaptamos a ese mundo y vemos qué hacemos o seremos una especie obsoleta rápidamente.

En España tenemos una tasa de abandono escolar del 35% en la secundaria (que es obligatoria); en Los Ángeles es del 40%, y en general las tasas de abandono escolar son enormes... ¡porque los chicos tienen tantas otras posibilidades de enterarse del mundo!, mientras que el esquema cultural de cada mañana es levantarse, cargarse la mochila para ir a un lugar a aburrirse, donde los encierran y encima les quitan el móvil. Es absurdo desde el punto de vista de un chico de 13 años.


—He leído que en Europa, por una cuestión ecológica, hay zonas libres de celulares, así como hay zonas libres de cigarrillo…

—Ese es otro lío, sí, pero lo que ocurre es que a la zona libre de celulares no va nadie.

El tema clave es que hay todo un movimiento que es fundamentalmente ideológico, que dice que todo lo referente a celulares y campos de radiación electromagnética produce daños cerebrales, cáncer, etc. Y digo que es un movimiento ideológico porque hay toneladas de estudios científicos que dicen que no. Incluso en los EE.UU., la Asociación para el Progreso de la Ciencia, que es una asociación bastante progresista, hizo un estudio de tres años y tampoco encontró ninguna relación. También la Organización Mundial de la Salud lo ha estudiado y dicen que no hay evidencias de daños.

Pero a la vez hay cientos de miles de personas que piensan que sí es dañino, y hay una movilización fuerte contra las antenas de comunicación móvil. En Cataluña, por ejemplo, han obligado a una regulación muy estricta que las prohíbe cerca de las escuelas, etc. Pero es política, los gobiernos locales deben responder a la demanda social. Este representa un caso del miedo que tenemos todos al tipo de entorno que estamos construyendo (con bastante razón en muchos casos), y que se ha tomado en cuenta. Aunque no creo que detenga el desarrollo de la industria del teléfono móvil porque cada vez más gente lo usa.


—Quizás las razones por las que se prohíbe el uso de celulares responden también a que se dice que contribuye al aumento del estrés…

—No, lo que hay son algunos estudios que muestran que no es el móvil el que aumenta el estrés sino que es el multitasking lo que aumenta el estrés. Entonces la ecuación es que el móvil e internet aumentan la capacidad multitasking, y sabemos que el multitasking aumenta el estrés.

El mundo entero sigue pensando que internet aliena a la gente, la aísla, hace individuos potencialmente peligrosos, incluso asesinos. Mientras que ya contamos con una tonelada de investigaciones que demuestran lo contrario: cuanto más usas internet más sociable eres, hay más conciencia del mundo, más movilización sociopolítica, más capacidad de control sobre las instituciones, más poder de información en manos de la gente, etc.: es acumulativo. Internet es un vehículo que aumenta la capacidad de acción sobre la sociedad.

Pero los medios de comunicación (diarios, televisión) en todos los países del mundo siguen diciendo lo contrario. Hace un año y medio en la prensa española salió un titular sobre algo que había pasado en Alemania. Decía: “Un alemán encuentra un amante por internet y se lo come”. No dicen: “Un alemán se come a su amante”. Ponen la palabrita internet y pues claro: si lo conoció por internet se lo tuvo que comer (se ríe). ¿Por qué? Porque internet ha llegado con una extraordinaria potencia y ha cambiado la vida, pero no se sabe cómo, no sabe qué, y todos los temores van ahí. Y los medios de comunicación tienen una norma absoluta: sólo las malas noticias son noticia, esto es lo básico, no hay titulares que digan por ejemplo: “Por primera vez la población argentina es feliz”, eso sí que sería noticia. Se publican aspectos negativos o parciales.


—Al principio de la charla Ud. dijo que internet no sirve para solucionar problemas económicos, salvo en algunos casos…

—Lo que digo es que internet sí que sirve para el desarrollo económico, pero hay que situarlo en un contexto de cambio organizativo, de cambio de recursos humanos y de conexión del sistema educativo con la sociedad. De todas formas, a nivel macro está comprobado que hay una correlación clara entre el desarrollo de tecnologías de comunicación de red, y en particular de internet, con la tasa de incremento de la productividad, de la competitividad, del crecimiento económico, de la riqueza material de las sociedades y de la eficiencia de los servicios públicos, incluso en países en vías de desarrollo.

Lo que sucede es que yo tengo mucho cuidado con estas afirmaciones porque hay toda una línea de pensamiento en el mundo –a la que yo llamo de determinismo tecnológico optimista– según la cual se piensa que si se le da una computadora a un chico se van a solucionar los problemas de la educación, y que si introduces internet en una economía ya hay desarrollo. Y, no, cuidado con esto: internet es una condición necesaria pero no suficiente. Igual insisto: si no hay internet es como si hubiéramos querido lograr la industrialización sin la electricidad.

Pasando a un nivel micro, yo puedo contar una anécdota personal al respecto (aunque hay cantidad de estudios de casos para mencionar), que surge de cuando estaba observando procesos de desarrollo de la región rural del norte de Sudáfrica, en la que han pasado del cultivo de autosubsistencia a la producción de bienes de consumo para integrarse a la economía mundial. Ellos importaron fundamentalmente leones y elefantes, que ahora son básicamente los bienes de consumo para los turistas que viajan allí. Entrevisté a algunos buenos guías de la zona y les pregunté por esos animales que no eran autóctonos de allí y que parecía que a ellos les eran tan familiares como si toda la vida hubieran convivido con ellos, y me respondieron: “Es que nosotros lo estudiamos todo por internet”. El guía nativo por el que todos los turistas pagan lo ha aprendido todo por internet(se ríe). Y más allá de esto, las empresas que hoy organizan estas visitas guiadas y se quedan con las ganancias de los circuitos turísticos son pequeñas cooperativas que “cortocircuitaron”a los grandes operadores de turismo mundiales mediante publicidades en internet. Esto es desarrollo con internet.


—educ.ar está en un largo proceso de cambio que implicará nuevos servicios para los docentes, que van en línea de la Web 2.0. Pasará de ser proveedor de contenidos a ser proveedor de servicios. El objetivo final es lograr que el docente sea proveedor, calificador y controlador de los contenidos del portal. Que pueda hablar con los otros docentes sobre sus experiencias, compartir sus informaciones, etc., algo muy distinto de aquello a lo que está acostumbrado nuestro usuario. Aunque sabemos que los usuarios que nos siguen son bastante innovadores y se adaptarán a los cambios…

—Me parece genial como perspectiva; entrar directamente en la Web 2.0 es un salto importante, y ese es el potencial de internet como espacio social: que la gente pueda apropiárselo y que vaya evolucionando entre la propia comunidad. La única forma de que la gente se empiece a sentir parte de un proceso (y que no crea que es un curso o algo parecido que impone indirectamente el Ministerio de Educación) es si les da la capacidad de plantear temas para los que tengan respuesta. No sólo que se expresen sino que sus demandas puedan ser respondidas. Hacer un sistema interactivo real entre los usuarios y educ.ar.

Separar un mundo de libertad virtual de lo que es el mundo real no es el caso, por eso me parece interesante Second Life. Cada vez más la vida real en Second Life: manifestaciones políticas, transacciones financieras e inmobiliarias (en Lindens) y ¡hasta en EE.UU. ya está pensando en cobrar impuestos!

Por eso, el tema que yo estoy trabajando actualmente es la construcción de las relaciones de poder y de cambio social en el espacio de la comunicación, porque en estas sociedades lo que pasa en la comunicación es lo que acaba imponiéndose en la sociedad.

Fecha: Mayo de 2007


2 Comentarios

  1. bianca. Mayo 20, 2009 22:48

    ta re bueno me re gusta la informacionnnnnnnnn :)

  2. gisela. Julio 26, 2009 13:39

    muy interesante! me sirvio de mucho.